Un perturbador hallazgo en las inmediaciones del destino turístico de Santa María Huatulco provocó una intensa movilización de los cuerpos policiacos y del personal de la Fiscalía General del Estado. Vecinos de la zona residencial alertaron sobre la presencia de un hombre sin vida dentro de una vivienda particular, lo que desató sospechas y obligó a las autoridades a iniciar una minuciosa investigación penal para esclarecer las extrañas circunstancias de este fallecimiento.
Los hechos se registraron en un inmueble ubicado sobre la calle Río Atoyac Oriente, manzana 6, lote 31. Elementos de la Policía Municipal acudieron con prontitud al domicilio tras recibir una llamada de emergencia que alertaba sobre un varón inconsciente. Al ingresar a uno de los cuartos utilizado como dormitorio, los uniformados localizaron el cadáver del individuo tendido sobre el piso, procediendo de inmediato a resguardar y acordonar el perímetro para preservar la escena.
Durante el despliegue policial, la víctima fue plenamente identificada por sus familiares como Joaquín R. C., de 42 años de edad. De acuerdo con las primeras identificaciones oficiales de las autoridades, el ahora occiso era originario del municipio de Sola de Vega y se desempeñaba como empleado en la región de la Costa oaxaqueña.
Paramédicos locales se presentaron en el sitio de forma protocolaria únicamente para confirmar el deceso del masculino, ya que no contaba con signos vitales y presentaba rigidez cadavérica. Tras confirmarse el fallecimiento, el bloque de seguridad compuesto por policías municipales y estatales dio intervención formal a la Vicefiscalía Regional de la Costa, dejando la vivienda bajo un estricto resguardo policial.
Agentes Estatales de Investigaciones (AEI) y peritos forenses arribaron al inmueble para realizar la inspección ocular pertinente. Durante la revisión del cadáver, los investigadores detectaron que el cuerpo presentaba una fuerte contusión (golpe severo) en la parte posterior de la cabeza (región occipital).
En las primeras entrevistas, un familiar cercano reveló a los agentes ministeriales que Joaquín padecía depresión severa desde hacía un año, por lo que tomaba ansiolíticos, y que además sufría de constantes episodios de convulsiones epilépticas. Ante este historial clínico, las autoridades analizan si el golpe fue producto de una caída accidental durante un ataque o si existió violencia de terceros. Finalmente, se ordenó el traslado del cuerpo a una funeraria de Santa Cruz Huatulco para la necropsia de ley que determine la causa exacta de la muerte.





































