El contraste entre la narrativa institucional y la realidad que se vive en las calles de Oaxaca ha alcanzado un punto crítico. Mientras las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) dibujan un panorama de pacificación casi total en la entidad —reportando cero homicidios el domingo 17 de mayo; cero, el lunes 18 y apenas uno, el martes 19—, el registro puntual de los hechos de sangre expone una realidad radicalmente distinta: al menos nueve personas fueron asesinadas en ese mismo lapso de 72 horas.
Esta discrepancia de datos pone de manifiesto la existencia de preocupantes “cifras negras” en los reportes oficiales.
Diversos sectores señalan que el ocultamiento o retraso en el registro de la violencia obedece a una estrategia de control de daños por parte de las autoridades estatales. Quienes buscan evitar números rojos para no alarmar a la población y, de manera particular, salvaguardar la imagen turística de la entidad ante la proximidad de las fiestas de la Guelaguetza o Lunes del Cerro.
No obstante, las balas y el horror no se pueden tapar con discursos ni proyecciones culturales.
DOMINGO: CUATRO ASESINATOS EN EL ISTMO Y LA COSTA

La jornada del domingo desmintió por completo el “saldo blanco” gubernamental con cuatro crímenes de alto impacto.
El primer escenario de terror se vivió en la colonia Jardines de Chahuites, en la región del Istmo de Tehuantepec, donde un comando armado irrumpió en una vivienda para acribillar a Ulises Francisco U. L., un hombre de 70 años, y secuestrar a un joven campesino de 29 años, identificado como Jorge Miguel Martínez Gallegos, de quien aún se desconoce su paradero.
En paralelo, los destinos turísticos de la Costa también se tiñeron de rojo. En una vecindad de Puerto Escondido, el herrero hidalguense José Luis R. T., de 42 años, fue asesinado a tiros dentro de su cuarto por un inquilino de origen hondureño apodado “El Pacheco”.
Horas más tarde, el municipio de Santiago Pinotepa Nacional registró dos ejecuciones en puntos distintos: primero, Salvador S., de 32 años, fue emboscado en un camino de terracería hacia Yuyaquita.
Posteriormente, en un rancho de la comunidad de Corralero. Un ataque armado cobró la vida de un adolescente de 16 años y dejó gravemente herido a su padre.
LUNES: TRES EJECUCIONES MECANIZADAS

El inicio de semana mantuvo la inercia violenta con tres homicidios que tampoco figuraron en las plataformas del Gobierno Federal. En el puerto de Salina Cruz, el cuerpo de David A. L., de aproximadamente 60 años, fue localizado con múltiples impactos de bala dentro de un inmueble en la colonia San Pablo Norte.
Por la tarde, la violencia se trasladó a la Sierra Sur, específicamente en el kilómetro 63 de la carretera federal 175 Oaxaca-Puerto Ángel. En el paraje “Arroyo Guajolote”, perteneciente a San Miguel Suchixtepec, sujetos armados interceptaron una camioneta Nissan Pickup y abrieron fuego contra sus ocupantes.
En el sitio perecieron Genaro S. G. y E. G. A., ambos originarios de San Mateo Piñas. Mientras que un joven de 21 años logró sobrevivir al atentado con heridas graves.
MARTES: DOS HOMICIDIOS PREVIO AL HORROR DEL MIÉRCOLES
Para el martes, la lista de víctimas sumó a Álvaro Daniel R. C., conocido como “El Bronco”, un comerciante de 56 años que fue atacado a balazos el lunes frente a su negocio de autopartes en la carretera Transístmica, en Salina Cruz, y falleció el martes en una clínica privada.
En Huatulco, una riña en el parque de Las Ollas de La Crucecita terminó en tragedia cuando Cristian Mario Mendizábal Merino. Un conocido vendedor ambulante de hamburguesas, fue agredido mortalmente con un machete.
A pesar de que las corporaciones policiacas y periciales de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) acudieron a levantar los cuerpos e iniciar las carpetas de investigación de cada uno de estos casos durante los tres días señalados, el sistema estadístico oficial pareció congelarse, omitiendo la pérdida de estas vidas en el conteo final enviado a la federación.
EL IMPACTO: OPERATIVOS ASFIXIADOS POR EL CRIMEN ORGANIZADO
La insostenibilidad del discurso oficial quedó totalmente fracturada la mañana del miércoles 20 de mayo, cuando el Istmo de Tehuantepec amaneció con el hallazgo de los cuerpos descuartizados de dos hombres y una mujer en un camino de terracería conocido como La Brecha, en Santo Domingo Tehuantepec. Los restos humanos, que presentaban impactos de bala, estaban acompañados por un narcomensaje.
Este triple homicidio ocurre a pesar de los recientes anuncios sobre el despliegue de macrooperativos y el reforzamiento de la vigilancia militar y estatal en la región.
Finalmente, los habitantes de la zona han denunciado de forma reiterada que los patrullajes no contienen las extorsiones, los asaltos ni las ejecuciones, evidenciando una crisis de seguridad estructural que el maquillaje de cifras ya no puede contener.






































