Lo que inició como una exigencia de seguridad por parte de los usuarios de la ruta Oaxaca-Tlacolula, derivó en una escena de violencia y pánico. El conductor de un autobús de la línea Autotransportes Tlacolula y Sectores Aledaños (ATSA) fue encañonado por un pasajero frente a decenas de personas, luego de que se le cuestionara su falta de precaución al volante.
DE LAS PALABRAS A LAS ARMAS
De acuerdo con grabaciones que circulan en redes sociales, la tensión estalló cuando una pasajera confrontó al operador debido a que circulaba a una velocidad excesiva. El reclamo se originó luego de que un frenado brusco provocara que varios usuarios salieran proyectados de sus asientos, poniendo en riesgo la integridad de menores y adultos mayores a bordo.
ENCARA AL CONDUCTOR
En medio de la discusión, un sujeto que viajaba como pasajero decidió intervenir de manera violenta. El hombre encaró directamente al chofer y, en un acto que paralizó a los presentes, desenfundó un arma de fuego para amedrentarlo. El video captado por testigos muestra el momento en que el individuo utiliza el arma para silenciar las quejas, generando un ambiente de terror dentro de la unidad de transporte público.
CONTEXTO: EMBOSCADA EN LACHIGOLÓ
La situación no fue un hecho aislado de furia al volante. Según testimonios de las víctimas, la agresión estaba coordinada. Al llegar a la zona de Santa María Lachigoló, un grupo de al menos tres sujetos ya esperaba el arribo del autobús. Versiones extraoficiales indican que estos hombres tenían la intención de bajar al conductor por la fuerza para agredirlo físicamente, presuntamente alertados por el pasajero armado.
ACTUAR DE LAS AUTORIDADES
Hasta el cierre de esta edición, impera la incertidumbre y el silencio oficial. Se desconoce si el chofer fue finalmente golpeado o si logró evadir a los agresores. Pese a la gravedad de ver un arma de fuego en una unidad de servicio público, no existe reporte de intervención por parte de la Policía Estatal o la Guardia Nacional. Asimismo, la Fiscalía General del Estado no ha confirmado si existe una denuncia formal por el delito de amenazas o portación de arma.
El caso ha encendido las alarmas entre la ciudadanía, que exige a la Secretaría de Movilidad (SEMOVI) y a las corporaciones de seguridad mayores controles para garantizar que tanto operadores como usuarios puedan viajar sin temor a morir en un accidente o en un ataque armado.







































