Una escena de barbarie indescriptible sacudió los cimientos de la pesquería Puerto Paloma. Lo que inició como una noche de aparente calma en esta comunidad istmeña, derivó en uno de los crímenes más atroces de los que se tenga registro reciente en la zona: un hombre de 35 años terminó con la vida de su propia madre de forma violenta y, en un intento por desaparecer las evidencias, prendió fuego a sus restos.
EL CRIMEN: UNA NOCHE DE TERROR
Los hechos se desencadenaron aproximadamente a las 22:00 horas del pasado miércoles 22 de abril. De acuerdo con los testimonios recabados en el lugar, el agresor, identificado como David Z. G., ingresó al domicilio familiar, presuntamente, bajo los efectos de sustancias tóxicas. Sin motivo aparente, el sujeto tomó un garrote y comenzó a golpear brutalmente a su progenitora, la señora María del Rosario “N”.
LA VÍCTIMA: SÚPLICAS EN EL SILENCIO
Vecinos de la zona, consternados, relataron que el silencio de la noche fue roto por los gritos desgarradores de la anciana. “¡Perdóname, hijo, no me pegues!”, fueron las últimas palabras que se escucharon salir de la vivienda. Sin embargo, la furia del atacante no se detuvo ante los ruegos de la mujer que le dio la vida, continuando la agresión hasta que ella quedó inerte en el suelo.
EL RASTRO DEL HORROR: INTENTO DE INCINERACIÓN
Tras consumar el asesinato, el señalado cargó el cuerpo de su madre bajo el cobijo de la oscuridad. Caminó hasta un barranco cercano y, en un acto de crueldad absoluta, roció el cadáver con combustible y le prendió fuego. Su objetivo era reducir los restos a cenizas para evitar que el crimen fuera descubierto, pero el resplandor de las llamas en la zona desértica terminó por delatarlo.
ACTUAR DE AUTORIDADES Y JUSTICIA CIUDADANA
El humo y el olor a carne quemada alertaron a los habitantes de Puerto Paloma, quienes, al aproximarse y descubrir la dantesca escena, rodearon al sujeto. La rabia se apoderó de la multitud y estuvieron a punto de linchar al presunto matricida.
La oportuna intervención de elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), dependiente de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), evitó que la justicia por propia mano se consumara. Los agentes lograron asegurar a David Z. G. y retirarlo de la zona antes de que la enardecida turba lograra su cometido.
PRIMERAS DILIGENCIAS Y SITUACIÓN JURÍDICA
Peritos en criminalística y agentes del Ministerio Público realizaron el levantamiento de los restos calcinados de la señora María del Rosario para trasladarlos al anfiteatro regional. En el domicilio se halló el arma homicida (el garrote) y otros indicios que fueron embalados para la investigación.
David Z. G. se encuentra actualmente tras las rejas, a disposición del Ministerio Público de Alto Impacto. Se espera que en las próximas horas sea vinculado a proceso bajo el cargo de feminicidio agravado, delito que en el estado de Oaxaca alcanza las penas más altas del código penal.







































