Un caso de violencia extrema contra una mujer adulta mayor ocurrido en la región de la Costa de Oaxaca derivó en la vinculación a proceso de un hombre identificado como M.A.A.G., acusado del delito de feminicidio agravado.
Los hechos ocurrieron el 26 de febrero de 2026 en la localidad de Miramar, perteneciente a Candelaria Loxicha, donde la víctima, una mujer de 68 años, fue atacada mientras caminaba por la calle principal del barrio Juquilita.
HOSTIGAMIENTO PREVIO Y AMENAZAS CONSTANTES
De acuerdo con la investigación, la mujer había sido objeto de agresiones verbales y amenazas previas por parte de su vecino, situación que ya había generado un ambiente de riesgo en la comunidad.
El día del ataque, el agresor habría perseguido a la víctima mientras portaba un machete, lanzando amenazas de muerte en plena vía pública.
EL ATAQUE FRENTE A UN MENOR DE EDAD
En el momento de la agresión, la mujer caminaba acompañada de un menor de edad. Según el expediente, el atacante intentó agredir también al niño, quien logró huir tras ser advertido por la propia víctima.
La mujer fue alcanzada y atacada con el arma contundente, recibiendo múltiples lesiones que le provocaron la muerte en el lugar.
DETENCIÓN Y PROCESO JUDICIAL
Tras las investigaciones, se logró obtener una orden de aprehensión contra el presunto responsable, quien fue detenido por elementos ministeriales y puesto a disposición de la autoridad correspondiente.
En audiencia inicial, un juez determinó su vinculación a proceso y dictó prisión preventiva justificada. Además de fijar un plazo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria.
VIOLENCIA DE GÉNERO Y FALLAS EN LA PREVENCIÓN
El caso vuelve a evidenciar la persistencia de la violencia de género en comunidades rurales. Donde las agresiones suelen escalar sin una intervención oportuna.
También abre cuestionamientos sobre la prevención: las amenazas previas no lograron ser contenidas antes de que derivaran en un crimen consumado.
JUSTICIA EN PROCESO, DOLOR QUE PERMANECE
Finalmente, aunque el proceso judicial avanza, el caso deja una huella en la comunidad y reaviva la exigencia de mecanismos más eficaces para proteger a mujeres en situación de riesgo. Especialmente adultas mayores.








































