Texto: Osbaldo Gabriel Iriarte / Pedro Silva
El problema de las desapariciones en México enfrenta una grieta crítica: más de un tercio de los casos registrados no pueden ser investigados; “no hay datos”.
Durante la presentación de un informe en Palacio Nacional, el viernes 27 de marzo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio a conocer que, de las 132 mil personas actualmente desaparecidas, 46 mil 742 carecen de datos suficientes para iniciar su búsqueda.
La información fue presentada con base en datos oficiales del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), así como reportes de la Secretaría de Gobernación y del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Una consulta realizada por EL IMPARCIAL a la base de datos del RNPDNO arroja la cifra de 798 oaxaqueños como personas desaparecidas y no localizadas en México desde 1952.
ACELERAN DESAPARICIONES EN OAXACA
De acuerdo con la base de datos, la desaparición de personas en Oaxaca se aceleró en el último sexenio dado que las cifras oficiales arrojan 587 registros en 6 años, del 1 de enero de 2020 al 27 de marzo de 2026. En total, de la cifra histórica de desaparecidos, el 73%, casi 3 de cada 4, se reportaron en los últimos seis años.
En el caso nacional, los datos ofrecidos en la conferencia mañanera indican que alrededor del 36% de los casos permanece sin acciones de localización, no por falta de voluntad institucional, sino por la ausencia de información básica en los registros.
Más dramática la cifra de desaparecidos en Oaxaca, pues el RNPDNO arroja que, en 15 meses, entre enero de 2025 y el viernes 27 de marzo de 2026 hay, de manera oficial, 108 registros de personas desaparecidas o no localizadas en el estado, un promedio de 7.2 personas desaparecidas por mes.
Al respecto, organizaciones que acompañan a familias buscadoras cuestionaron la estrategia del Gobierno federal frente a la crisis de desapariciones en México, al considerar que existe una narrativa oficial que reduce el problema a registros administrativos y omite elementos clave para dimensionar su magnitud.
En un pronunciamiento encabezado por Fundar, los colectivos señalaron que, desde el inicio de la crisis de violencia en 2007, durante el sexenio del expresidente Felipe Calderón, distintas acciones institucionales han tendido a minimizar el fenómeno.
REGISTROS INCOMPLETOS Y DATOS IRRELEVANTES
El informe revela fallas graves en la integración histórica de expedientes. En miles de casos, las denuncias fueron levantadas sin datos esenciales como nombre completo, sexo, fecha de nacimiento o lugar de desaparición.
Incluso, se documentaron registros con sobrenombres o referencias ambiguas como “Juanito”, “Niña” o ubicaciones imprecisas como “Muebles Gaby”, lo que imposibilita cualquier acción concreta de búsqueda.
Según lo expuesto por Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, “no es posible abrir carpetas de investigación” sin estos elementos mínimos, aunque los registros permanezcan dentro de la base de datos nacional.
Algunas fichas de búsqueda para la ciudad de Oaxaca entre todo 2025 y lo que va de 2026 arrojan 11 registros; de ellos 8 son hombres y 2 mujeres. En un caso buscan a “alguien” pero la ficha indica “información reservada” y no proporcionan sexo o edad. Solo es posible leer la leyenda. “El carácter confidencial se le asigna a un registro a petición específica de la persona que hace el reporte de desaparición o cuando una autoridad primaria así lo considera pertinente por razones de seguridad”.
Consultas realizadas para municipios específicos indican 3 desaparecidos en Santa Cruz Xoxocotlán entre todo 2025 y lo que va de 2026; para Juchitán de Zaragoza reportan 12 registros; 6 desaparecidos en San Juan Bautista, Tuxtepec; 2 para Huajuapan de León; 4 para Santiago Pinotepa Nacional; 2 para Santa María Huatulco; 4 para Santo Domingo Tehuantepec, entre otros.
CIFRAS GENERALES: MÁS DE 130 MIL SIN LOCALIZAR
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, con datos de 1952 a 2026, acumula 394 mil 645 reportes.
De ese total, 262 mil 111 personas han sido localizadas, el 92% con vida. Sin embargo, 132 mil 534 continúan sin ser encontradas.
En el periodo más crítico, de 2006 a la fecha, se concentran 130 mil 178 desapariciones, reflejando el impacto de la violencia en el país desde hace dos décadas.
En uno de los grupos referidos corresponde al que “tuvo algún tipo de actividad oficial” después de su desaparición. Bajo este rubro, el Ejecutivo coloca los casos de personas que votaron en unas elecciones, que se casaron o tuvieron hijos, que se vacunaron contra el covid-19, que fueron a consulta con médicos de alguno de los seguros sociales públicos del país, el IMSS o el ISSSTE.
El Gabinete de Seguridad asume que, si bien en estos casos, alrededor de 40 mil, el 31% del total, la ausencia de la persona reportada como desaparecida es real para el denunciante, la situación no tendría que ver necesariamente con el crimen.
OTROS REGISTROS, LA OMISIÓN
El informe también identifica otros dos grupos relevantes: 40 mil 308 personas que, tras ser reportadas como desaparecidas, registraron alguna actividad legal posterior.
De ellas, 5 mil 269 fueron localizadas con vida, gracias a rastros administrativos como matrimonios o trámites oficiales.
En contraste, existe un grupo de 43 mil 128 personas sin ningún tipo de actividad posterior, lo que profundiza la incertidumbre sobre su paradero.
Parte del problema se originó por la falta de reglas claras para el registro de desapariciones. Esta situación cambió con la entrada en vigor, el 16 de julio de 2025, de la Ley General en Materia de Desaparición, que establece la obligación de recabar datos mínimos de identidad.
Aunque la reforma busca corregir las deficiencias, su aplicación no resuelve los miles de casos acumulados con información incompleta.
UNA CRISIS QUE TAMBIÉN ES ADMINISTRATIVA
Más allá de la violencia, el informe exhibe una crisis institucional en la gestión de datos. La desaparición de personas no solo ocurre en el territorio, también en los archivos.
La falta de información convierte a miles de casos en expedientes inertes, sin posibilidad real de búsqueda. En este contexto, la estadística no solo refleja víctimas, sino también omisiones.
El desafío no es únicamente encontrar a quienes faltan, sino reconstruir identidades que, desde el inicio, fueron registradas de forma precaria.
Sheinbaum Pardo destacó que de los 43 mil 128 que están desaparecidos sin registro de actividad sólo 3 mil 869 cuentan con una carpeta de investigación.
De acuerdo con especialistas, el informe presentado deja en un lugar delicado a las autoridades locales, sobre todo a las fiscalías estatales, que apenas han abierto investigaciones estos años por casos de personas desaparecidas. Las protestas de los colectivos estos años han sido constantes, por la falta de empatía de los funcionarios, pero también por su desidia y falta de iniciativa a la hora de investigar.
DESAPARECIDOS EN MÉXICO
132,534 personas desaparecidas en México
130,178 personas desaparecidas de 2006 a la fecha
46,742 desapariciones carecen de datos suficientes para su búsqueda
40,308 registraron actividad legal luego de ser reportadas como desaparecidas
43,128 personas desaparecidas sin ningún tipo de actividad legal
3,896 cuentan con carpeta de investigación abierta
DESAPARECIDOS EN OAXACA
708 oaxaqueños han sido reportados como desaparecidos
108 desaparecieron en un periodo de enero de 2025 a marzo de 2026 (15 meses)
7.2 personas desaparecidas, en promedio, por mes
A DETALLE
El informe revela fallas graves en la integración histórica de expedientes. En miles de casos, las denuncias fueron levantadas sin datos esenciales como nombre completo, sexo, fecha de nacimiento o lugar de desaparición.
Lo anterior deja en un lugar delicado a las autoridades locales, sobre todo a las fiscalías estatales, que apenas han abierto investigaciones estos años por casos de personas desaparecidas.
Las protestas de los colectivos estos años han sido constantes, por la falta de empatía de los funcionarios, pero también por su desidia y falta de iniciativa a la hora de investigar.












































