El 5 de marzo se cumple un año del descubrimiento del rancho Izaguirre, ubicado en el municipio de Teuchitlán, en el estado de Jalisco, un predio que se convirtió en símbolo de la crisis de desapariciones en México.
El sitio fue localizado en 2025 por integrantes del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, quienes ingresaron al lugar tras recibir información anónima sobre posibles víctimas. Dentro del predio hallaron cientos de prendas de vestir, zapatos abandonados y restos humanos calcinados.
Las imágenes difundidas por el colectivo generaron indignación nacional e internacional, además de presionar a las autoridades federales para intervenir en el caso.
Las investigaciones posteriores apuntaron a que el lugar habría sido utilizado como centro de reclutamiento y entrenamiento por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más poderosos del país.
CRONOLOGÍA DE UN CASO QUE EXPUSO FALLAS DE SEGURIDAD
Aunque el hallazgo público ocurrió en 2025, los antecedentes del caso se remontan varios años atrás.
2019 — Primeras señales de violencia
Elementos de la Guardia Nacional realizaron operativos en la comunidad de La Estanzuela, cercana al predio. Durante esas acciones fueron localizados restos humanos, lo que ya evidenciaba la presencia de estructuras criminales en la región Valles de Jalisco.
20 de septiembre de 2024 — Cateo federal
Fuerzas federales, incluyendo la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano, realizaron un operativo en el rancho Izaguirre. En el lugar fueron detenidas varias personas y se rescataron víctimas de secuestro.
Pese a ello, en ese momento las autoridades no informaron públicamente sobre restos humanos o posibles crematorios clandestinos.
5 de marzo de 2025 — El hallazgo del colectivo
Integrantes de Guerreros Buscadores de Jalisco ingresaron al predio y localizaron objetos personales y restos óseos calcinados. La difusión de fotografías provocó conmoción social y abrió una nueva etapa en la investigación.
INVESTIGACIÓN FEDERAL Y PROTESTAS
Tras el hallazgo, la Fiscalía General de la República (FGR) abrió una investigación formal para esclarecer las actividades que se realizaban en el predio.
Las autoridades federales plantearon como hipótesis principal que el rancho funcionaba como un centro de adiestramiento para nuevos integrantes del CJNG.
Durante marzo y abril de 2025, colectivos de familiares de personas desaparecidas organizaron vigilias y manifestaciones en distintas ciudades del país. Entre sus demandas se encontraban la identificación de los restos encontrados y el esclarecimiento de posibles omisiones de autoridades locales.
Para mayo de ese año, las investigaciones derivaron en detenciones de funcionarios municipales y presuntos integrantes del crimen organizado vinculados con la operación del predio.
RECLUTAMIENTO A TRAVÉS DE ENGAÑOS
Las indagatorias también revelaron una estrategia de captación utilizada por grupos criminales.
Según informes de seguridad, jóvenes eran atraídos mediante ofertas falsas de empleo publicadas en redes sociales. Una vez contactados, eran trasladados al rancho, donde presuntamente recibían entrenamiento armado para integrarse a la organización.
En varios testimonios recabados durante la investigación se menciona que quienes se negaban a participar o incumplían órdenes podían ser castigados con violencia extrema.
Este esquema de reclutamiento refleja un fenómeno que especialistas en seguridad han señalado en los últimos años: la creciente profesionalización de las estructuras criminales en México.
LA SOMBRA DE “EL MENCHO” Y EL ASCENSO DE “EL SAPO”
Las investigaciones también vinculan el caso con la estructura de mando del CJNG, organización fundada y liderada durante años por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.
Aunque no se ha acreditado que el líder del cártel haya ordenado directamente las operaciones del rancho, las autoridades sostienen que el predio formaba parte de la infraestructura operativa del grupo en Jalisco.
En este contexto surgió el nombre de Gonzalo Mendoza Gaytán, conocido como “El Sapo”, identificado como operador de alto nivel dentro de la organización criminal.
De acuerdo con reportes del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Mendoza Gaytán fue incluido en 2025 en la lista de líderes criminales sancionados por su presunta participación en las operaciones del CJNG.
Las autoridades mexicanas y estadounidenses lo señalan como posible responsable de supervisar las actividades en el rancho Izaguirre y coordinar células armadas en distintas regiones del país.
LA DISPUTA POR EL CONTROL DEL CÁRTEL
Tras reportes sobre la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes durante un operativo federal en febrero de 2025 en Tapalpa, surgieron especulaciones sobre una eventual sucesión dentro del CJNG.
En ese escenario, las autoridades han mencionado a “El Sapo” como uno de los posibles aspirantes a encabezar la organización.
Sin embargo, no es el único nombre en la disputa. Informes de seguridad también mencionan a:
- Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, hijastro de “El Mencho”.
- Audias Flores Silva, conocido como “El Jardinero”.
- Ricardo Ruiz, alias “El Doble R”.
Estos personajes han sido señalados como operadores estratégicos dentro de la estructura del cártel, lo que sugiere un posible reacomodo interno en caso de cambios en el liderazgo.
UN CASO QUE SIGUE ABIERTO
A un año del hallazgo, las investigaciones continúan en curso. Peritos federales siguen realizando análisis forenses para determinar el número de víctimas relacionadas con el sitio y tratar de identificar restos humanos.
Colectivos de búsqueda, por su parte, sostienen que aún existen indicios en el predio que no han sido investigados a fondo y exigen mayor transparencia en el proceso.
El caso del rancho Izaguirre permanece como uno de los episodios más emblemáticos de la crisis de desapariciones en México y un recordatorio de la magnitud de las redes criminales que operan en distintas regiones del país.










































