La reducción de la jornada laboral en México ya es oficial. La noche del 3 de marzo fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto que establece la disminución progresiva de 48 a 40 horas semanales, firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La reforma iniciará su aplicación gradual a partir de 2027 y concluirá en 2030, con una reducción de dos horas por año. Aunque la medida ya entró en vigor, el Congreso tendrá 90 días para adecuar la legislación secundaria correspondiente.
REDUCCIÓN ESCALONADA HASTA 2030
El calendario oficial queda establecido de la siguiente forma:
- 2026: 48 horas semanales.
- 2027: 46 horas semanales.
- 2028: 44 horas semanales.
- 2029: 42 horas semanales.
- 2030: 40 horas semanales.
El esquema no obliga a implementar dos días de descanso obligatorios. El decreto mantiene la posibilidad de distribuir la jornada en hasta seis días laborales, dejando abierta la opción de semana de cinco días a criterio del empleador.
SIN REDUCCIÓN SALARIAL
Uno de los puntos centrales del decreto es que la disminución de horas no implicará reducción de salario. La remuneración deberá mantenerse íntegra pese al ajuste progresivo del tiempo laboral.
El documento también reafirma que por cada seis días de trabajo deberá otorgarse al menos un día de descanso con goce de sueldo.
REGLAS PARA LAS HORAS EXTRA
En casos extraordinarios, las horas adicionales deberán pagarse con un 100 por ciento más sobre el salario ordinario.
El límite máximo será de 12 horas extra por semana, distribuidas en no más de cuatro horas por día.
Si el empleador rebasa ese tope, cada hora adicional deberá pagarse al 200 por ciento, reforzando el carácter excepcional del tiempo extraordinario.
IMPACTO ECONÓMICO Y DEBATE POLÍTICO
La aprobación ocurre tras meses de debate legislativo e incluso periodos en los que la iniciativa permaneció congelada en el Congreso. Finalmente, fue avalada por ambas cámaras y por la mayoría de los congresos locales.
Especialistas advierten que la transición podría representar un aumento aproximado del 25 por ciento en costos operativos para algunas empresas, particularmente pequeñas y medianas, lo que abre un debate sobre productividad, reorganización de turnos y competitividad.
Al mismo tiempo, defensores de la reforma sostienen que la reducción de la jornada puede mejorar la calidad de vida, disminuir el agotamiento laboral y elevar la eficiencia en el mediano plazo.
UN CAMBIO ESTRUCTURAL
La reducción a 40 horas semanales coloca a México en sintonía con estándares laborales predominantes en otras economías. No obstante, su implementación gradual refleja el intento de equilibrar derechos laborales con estabilidad económica.
El reto ahora será la correcta armonización de las leyes secundarias y la capacidad del sector productivo para adaptarse sin afectar empleo ni inversión.










































