El cuerpo atribuido a Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho” y señalado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue trasladado bajo un amplio operativo de seguridad desde una funeraria en Guadalajara hasta el panteón Recinto de la Paz, en el municipio de Zapopan.
Ataúd dorado y escolta militar: despiden a “El Mencho” bajo fuerte operativo en Zapopan
Fuerzas federales escoltaron el féretro atribuido a Rubén Oseguera Cervantes desde Guadalajara hasta el Recinto de la Pazhttps://t.co/xoI9FKo8bH pic.twitter.com/ILvjlvajHm— El Imparcial de Oaxaca (@ImparcialOaxaca) March 2, 2026
El féretro, descrito como un ataúd metálico dorado, salió de la funeraria ubicada en la calle Gigantes, en la colonia San Andrés, donde permaneció durante 24 horas tras arribar de madrugada procedente de la Ciudad de México.
La caravana recorrió aproximadamente 26 kilómetros por la ruta más corta. Elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional activaron sirenas y códigos para bloquear parcialmente la circulación y reducir el tiempo estimado de traslado, que en condiciones normales sería de 44 minutos.
CAMBIO DE CARROZA Y VIGILANCIA PERMANENTE
De acuerdo con reportes locales, durante el trayecto desde la capital del país se registró un incidente: la carroza fue desviada a una funeraria filial. Donde se realizó el cambio de vehículo antes de continuar hacia la sede principal en Guadalajara.
Durante su estancia en la funeraria, la zona permaneció bajo vigilancia constante. En redes sociales se reportó tensión en los alrededores mientras se organizaba el traslado de arreglos florales al cementerio.
MÁS DE 500 CORONAS SIN FIRMA
En el exterior del inmueble se contabilizaron más de 500 coronas florales. Varias llegaron sin remitente visible. Y, en otros casos, los listones con nombres fueron retirados antes de su exhibición pública.
Dos grúas de plataforma participaron en el traslado de los arreglos hacia el panteón jardín, donde serían colocados durante el sepelio.
BLINDAJE EN EL RECINTO DE LA PAZ
Desde horas antes del arribo, el panteón Recinto de la Paz ya se encontraba resguardado por unidades artilladas del Ejército y de la Guardia Nacional. Los vehículos que ingresaban al estacionamiento fueron revisados uno por uno para evitar la introducción de objetos peligrosos, incluidas armas de fuego.
El despliegue incluyó presencia disuasiva en accesos y perímetros cercanos, con el objetivo de prevenir concentraciones masivas o posibles alteraciones al orden público.
UNA IMAGEN QUE GENERA CUESTIONAMIENTOS
El amplio operativo para custodiar el traslado y la inhumación de quien fue uno de los criminales más buscados del país abre un debate público: mientras miles de familias enfrentan la violencia cotidiana sin escoltas ni sirenas, el sepelio de un presunto líder del narcotráfico movilizó recursos federales para garantizar un entierro sin incidentes.
Las autoridades no han emitido mayores detalles sobre la logística ni el costo del operativo, pero la escena —ataúd dorado, coronas anónimas y convoy militar— deja una estampa que evidencia la dimensión simbólica y social que aún rodea a las figuras del crimen organizado en México.










































