En un giro inesperado para la política exterior de Estados Unidos, el presidente Donald Trump confirmó que su administración mantiene negociaciones directas con el régimen cubano. Según declaraciones del mandatario antes de abandonar la Casa Blanca, la fragilidad económica de la isla podría derivar en lo que calificó como una “toma de control amistosa y controlada”.
“El Gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en grandes problemas, no tienen dinero, no tienen nada… Quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba”, afirmó Trump ante periodistas, subrayando la crisis que atraviesa La Habana.
NEGOCIACIONES BAJO LA LUPA: EL PAPEL DE MARCO RUBIO
Mientras la retórica de Trump escala, se ha revelado que el equipo del secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo encuentros clave con el nieto de Raúl Castro durante la reciente cumbre de la Caricom.
Los puntos centrales de estas discusiones incluyen:
- Alivio de sanciones: Se analiza una reducción gradual de las restricciones económicas de EE. UU. a cambio de reformas estructurales en la isla.
- Evaluación mensual: Los cambios implementados por los líderes cubanos serían monitoreados en un periodo de “mes a mes” para decidir la continuidad del alivio.
- Dependencia energética: La administración anunció planes para que compañías de EE. UU. envíen combustible a empresas privadas cubanas, buscando fortalecer el sector privado y debilitar el control estatal.
TENSIÓN DIPLOMÁTICA TRAS INCIDENTE MARÍTIMO
Estas declaraciones ocurren en un contexto de máxima sensibilidad, tras un incidente mortal con una embarcación esta semana.
Aunque Cuba calificó a los involucrados como “terroristas” entrenados en suelo estadounidense, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, destacó una inusual disposición de Washington para esclarecer los hechos. Por su parte, Marco Rubio aseguró que Estados Unidos realizará una investigación exhaustiva antes de tomar medidas adicionales.
UN CAMBIO DE ESTRATEGIA: ¿INTERVENCIÓN O NEGOCIACIÓN?
La mención de una “toma amistosa” por parte de Trump se da en un momento de bloqueo económico reforzado y tras la ruptura de relaciones con el aliado clave de Cuba, Nicolás Maduro en Venezuela.
Para La Habana, esta retórica evoca episodios históricos de confrontación, como la invasión de Bahía de Cochinos o las actividades de figuras calificadas como terroristas por el FBI, como Luis Posada Carriles. Sin embargo, la apertura a negociar un posible alivio de sanciones marca un matiz distinto en la actual administración republicana.











































