El arranque del Mundial 2026 en Norteamérica no solo está dando de qué hablar por los goles, sino también por una controvertida medida de la FIFA que ya genera fuertes críticas: las pausas obligatorias para hidratación. Lo que comenzó como una iniciativa para proteger a los futbolistas de las altas temperaturas del verano, se ha convertido en el blanco de abucheos por parte de los aficionados y en objeto de quejas de figuras internacionales como Virgil van Dijk.
A pesar de que el objetivo principal es el bienestar físico de las plantillas en las sedes de México, Estados Unidos y Canadá, la polémica estalló al revelarse que estos cortes se realizan independientemente de la temperatura ambiental, incluso en estadios techados y climatizados.
VIRGIL VAN DIJK Y LA MOLESTIA DE LOS PROTAGONISTAS
El capitán de la Selección de Países Bajos no ocultó su descontento tras el empate 2-2 ante Japón el pasado domingo en Dallas —un partido disputado en un inmueble con aire acondicionado—.
“Las pausas de hidratación resultan un poco curiosas. Estaba viendo casi todos los partidos hasta hoy y cada vez que se produce un corte comercial es un poco… Bueno, no es algo que me guste y creo que para los espectadores neutrales que estén mirando la televisión tampoco es algo agradable”, sentenció el defensor neerlandés.
El malestar no es exclusivo de los futbolistas. Ese mismo domingo, durante la goleada de Suecia 5-1 sobre Túnez en Monterrey, la afición presente en el estadio abucheó sonoramente el momento en que el cuerpo arbitral detuvo las acciones en la primera mitad para dar paso a la hidratación.
¿CUÁNTO DURAN LAS PAUSAS Y POR QUÉ ACUSAN INTERÉS COMERCIAL?
Para esta Copa del Mundo, la FIFA introdujo dos paros obligatorios por encuentro: uno alrededor del minuto 22 del primer tiempo y otro cerca del minuto 67 de la segunda parte.
- El tiempo perdido: En total, estas interrupciones suman seis minutos al cómputo global del partido, lo que analistas y técnicos señalan que corta el ritmo del juego y daña el espectáculo sobre la cancha.
- La sospecha de las marcas: Debido a que el cronómetro se detiene sin importar si el clima es fresco, numerosos analistas y televidentes apuntan a que existe un interés principalmente comercial, ya que las cadenas de televisión aprovechan estos huecos estratégicos para emitir anuncios publicitarios de alta facturación.
La delgada línea entre cuidar la integridad del atleta y maximizar los ingresos comerciales sigue elevando la temperatura en un torneo que apenas comienza.









































