A tres meses, sigue el miedo por los constantes sismos en el Istmo de Oaxaca | Istmo
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A tres meses, sigue el miedo por los constantes sismos en el Istmo de Oaxaca

Se requiere apoyo aun en la contención emocional, la gente se da cuenta que ya no tiene casa o trabajo y eso lleva a crisis emocional

A tres meses, sigue el miedo por los constantes sismos en el Istmo de Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

La psicóloga Marbella Gutiérrez Cruz, quien durante estos tres meses ha estado brindando apoyo a los damnificados de la región del Istmo, explicó que se requiere de mucho apoyo emocional, pues aun la gente tiene miedo ante los constantes sismos que se están presentando.

“La situación es que sigue existiendo el miedo dentro de la población, eso hemos visualizado, sin embargo, el miedo es una reacción normal ante una situación anormal y después de lo ocurrido el pasado 7 de septiembre con el terremoto de 8.2 que nos sacudió, pues la gente sigue temerosa y están surgiendo otras cuestiones emocionales que comienzan a generar alteraciones entre la población”, destacó.

Señaló que a tres meses la gente se da cuenta que perdió su casa, su empleo y hasta a algún ser querido, lo que genera una gran tensión que debe ser atendida por especialistas.

“A tres meses ya se están haciendo notorias algunas situaciones a nivel social, por ejemplo, el darte cuenta que has perdido tu casa y que debes integrarte a tus actividades cotidianas como regresar a trabajar, la falta de empleo, la inseguridad que va generando el regreso a clases, pues algunos padres de familia no se sienten seguros de enviar a sus hijos a las escuelas, reintegrase a las actividades comunes, lo cual va muy lento”, aseguró.

Indicó que en el caso de Juchitán el caminar por las calles y ver cómo han ido desapareciendo las casas, ver los escombros por todos lados, sobre todo en la zona de quinta, séptima, octava y novena sección, en donde tuvieron más afectaciones, hace que la gente recuerde el momento vivido durante el terremoto y con ello afloran las emociones.

Mencionó que a la gente se le hace difícil de aceptar que debe platicar su experiencia, que debe dejar salir ese recuerdo y liberar lo que está guardando entorno a lo ocurrido, de lo contrario le puede hacer daño.

“La situación de la casa es un espacio que ofrece protección, seguridad y es un refugio familiar, pero el hecho que se alente el proceso de reconstrucción, puede implicar que el duelo por la pérdida sea más prolongado, lo que llevaría a un estado de indefensión y con ello se presenta el estrés por no tener un hogar”, agregó.

Comentó que durante este caminar por los municipios se toparon que hace falta una mayor atención en el tema emocional, que la gente acuda a especialistas para un mejor enfoque de sus sentimientos, sobre todo porque las condiciones de vida actualmente para los damnificados son complicadas, pues vive bajo lonas, en carpas o casas de campaña y está sufriendo las inclemencias del tiempo.

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