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San Mateo del Mar, castigado por las lluvias y temblores

Los habitantes aseguran que la ayuda no ha llegado como ha informado el gobierno estatal y federal, dicen que están abandonados a su suerte

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Bajo el agua se encuentran alrededor de 800 viviendas. Esto ha dejado a su paso las torrenciales lluvias que se registraron durante los últimos cinco días a consecuencia de la Depresión Tropical que se extiende en el Istmo.

Estas afectaciones, son solo en la cabecera municipal que comprende tres secciones y una comunidad colindante que se ubican a menos de diez metros del mar que conecta con el Pacífico.

La laguna Quirio que se alimenta de varios arroyos naturales que bajan de la serranía en el Istmo, han estado incrementando su nivel. Esto ha puesto en alerta a los habitantes, quienes afirman que desde el año de 1995 no había ocurrido un hecho similar.

Francisco Valle, expresidente municipal de esa comunidad Ikoots, dijo que su pueblo sufre no sólo el agrietamiento de sus casas, sino también de las lluvias que las han hecho inhabitables.

Expresó que algunos hogares están anegados porque las lluvias han sido constantes en los últimos días en San Mateo del Mar.
“Nuestro pueblo por estar asentado bajo el nivel del mar, es común que en temporada de lluvias incremente el nivel y muchos casas se llenen de agua. Pero, esto ha sido aún peor porque los temblores han impedido ser habitadas”.

Por su parte, José Oviedo Gijón, representante de un grupo de vecinos de la agencia de Barrio Nuevo, dijo que por estar asentados a un costado de la Laguna Quirio, han tenido problemas porque el nivel ya rebasó y el agua se está metiendo en los hogares.

Ese asentamiento que tiene al menos 40 viviendas, una escuela, y una casa de salud, enfrenta los embates de las lluvias y más de la mitad de los habitantes por miedo han tenido que abandonar sus humildes casas de carrizo, lámina, palma, cartón.
De hecho, el puente que conecta de la segunda sección a esa agencia y que atraviesa la laguna, está prácticamente partido y temen sus residentes pasar para desplazarse a sus domicilios.

“La lluvia es un regalo para nosotros, porque la laguna incrementa su nivel y donde también se reproduce el popoyote, la jaiba, mojarra, lisa, aparte del camarón. Pero también tenemos miedo porque se está metiendo en nuestras casas”, explicó José.

Este nativo al igual que muchos de sus paisanos que perdieron parte de su patrimonio, han tenido que salir de su comunidad y otros prefieren morirse como comenta Marcelina Palafox, una mujer de 50 años quien porta un collar de piedritas y el traje típico de esa comunidad Ikoots.

Marcelina, quien no habla muy bien el español, solo por el dialecto materno, expresó que el huracán Calvin y Paulina hace más de diez años, los golpeó muy fuerte que muchos de sus paisanos tuvieron que construir sus hogares en otro sitio.
“En esa época habían muchas enfermedades gastrointestinales, porque nuestro pueblo no cuenta con drenaje, solo fosa séptica”, comentó.

En San Mateo del Mar, tal parece que el tiempo se detuvo y no pasan los años, su gente se conoce de un extremo a otro, ellos se comunican a través del dialecto Ikoots. Pero lo que los caracteriza es por ser una población donde su gente es desconfiada y prefieren no hablar con los Moll (fuereños).

Víctor Olavarri Hidalgo, quien nació en San Mateo del Mar, pero que desde hace diez años salió de su comunidad, es contador público de profesión, consideró que los apoyos no han llegado como se menciona, “son sólo falsedades del gobierno”.

“Aquí nuestra gente, tiene que comer lo que tenga a la mano. Ellos creen que con una despensa que trae azúcar, arroz, frijol y un rollo de papel higiénico van a poder sobrevivir durante los próximos meses. El gobierno federal y estatal tiene que mandar la ayuda con personal capacitado y que resuelva los problemas a la mayor brevedad”.

Aquí, añadió “hay niños y mujeres en su mayoría jóvenes embarazadas que requieren de atención médica, no vemos por ninguna parte al secretario de salud, para que instale un cerco sanitario o que las consultas se estén dando a todos los pobladores”.
Y remarcó “esto ocurre en las colonias San Pablo, Juárez, Huazantlán, Cuauhtémoc, Ranchería Pacífico, no hay apoyos, por ninguna parte. Ni despensas, colchonetas, lonas muebles, nada en lo absoluto”.

Y es que tras el paso de los sismos del 7, 19 y 23 de septiembre, este último generó que más casas se agrietaran y otras más terminaran por desplomarse.

La señora Rosa Dávalos, madre de seis pequeñitos en edades de seis, nueve, doce, ocho, catorce y recién nacido, expresó que solo han comido en los últimos días una ración de arroz y frijol así como tortillas, porque no hay nada que comer y su esposo forma parte de la lista de desempleados.

San Mateo del Mar espera que la ayuda les llegue a los damnificados de la manera más directa que se pueda, de acuerdo con las declaraciones de sus habitantes y no sea por algún partido político para lucrar con el dolor de los Ikoots.
Si bien, el panorama para los habitantes de San Mateo y sus comunidades no ha sido la misma desde el temblor, ahora muchos viven en las calles, por el temor de que otra réplica más fuerte los sorprenda y se les venga encima lo que queda de pie sus viviendas rústicas.

Por ello, requieren de ayuda urgente porque no tienen dónde dormir y muchos menos donde calentar sus alimentos que ellos logran conseguir con los pocos apoyos que les llegan.
Esa comunidad Ikoots ha sido abandonada a su suerte según describen algunos aldeanos, quienes seguirán viviendo en calles y callejones todos juntos para protegerse de la rapiña o de alguno otro movimiento telúrico.

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