Lucky boy, una novela sobre inmigración | Arte y Cultura
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Lucky boy, una novela sobre inmigración

“Pienso que no consideramos las historias humanas detrás de las estadísticas y la política”, dice Shanthi Sekaran, autora del libro

Lucky boy, una novela sobre inmigración | El Imparcial de Oaxaca

Oaxaca de Juárez, Oaxaca

La segunda novela de Shanthi Sekaran, Lucky boy, fue lanzada a principios de 2017, el 10 de enero. Días después, el 20, Donald Trump juró como presidente de Estados Unidos de América. La relación del libro de Shanthi y la investidura de Trump se entreteje a través de las vidas de dos mujeres: Soli y Kavya. Ambas, protagonistas de la novela en que la escritora propone adentrarse en las vidas de dos tipos de inmigrantes. Soli, de origen mexicano, es una joven que se embaraza durante su travesía hacia Estados Unidos; y Kavya, hija de dos inmigrantes de India, pero que nace en una nueva nación, Estados Unidos.
Con capítulos intercalados, Sekaran expone las vidas de ambas mujeres y cómo el hijo de Soli las une en esta historia sobre la maternidad, la inmigración y el qué es ser estadounidense.

La autora del libro es hija de dos inmigrantes de India, pero nacida en Estados Unidos, y cuenta que su interés en escribir Lucky boy era explorar distintos tipos de migrantes.

“Escogí hacer a Soli mexicana porque… yo crecí en California y me sentí más cerca de la cultura mexicana que de otras culturas sudamericanas. Y además quería ir al lugar de donde es Soli. En ese punto, creí que tenía una mejor oportunidad en México”.

De Kavya, el personaje indo-estadounidense, refiere que es en parte porque sus personajes siempre son de la India o indo-estadounidenses. “Lo hago en automático, pero me di cuenta que era importante para ella ser india porque yo quería ver cómo son los diferentes tipos de inmigrantes”.

En tu novela hablas de la migración, pero ¿has pensado el término desde otros sentidos?
– Sí, quiero decir, migración es un proceso de cambio en la vida y creo que las personas migran muchas veces durante sus vidas, incluso si no cruzan una frontera física. Maternidad es un tipo de migración, el matrimonio es un tipo de migración, y siento que si las personas tratan de reconocer en sí mismas a algunos migrantes en muchas formas, los inmigrantes no se sentirían como un ente extraño o ajeno.

– ¿Alguna vez has sido o te has sentido como inmigrante?
– Sí, he sido inmigrante. Viví en Inglaterra por seis años, antes de casarme. La maternidad se sintió como una forma de migración para mí cuando tuve mi primer hijo. ¿Sabes? a veces sentía que estaba haciendo cosas que las madres americanas hacen, como cuando migras a América, haces lo que los americanos. De alguna forma, me tomó un tiempo sentirme como una madre de forma natural; en otras formas, ser madre era muy instintivo y natural. Recuerdo empujar la carriola de mi bebé y sentirme como en una obra de teatro.

– En el libro, a Soli le dicen que parece una madre más de las de Berkeley y ella responde que no, que es una madre en Berkeley.
– Sí, ella dice que no es una madre de Berkeley, sino una madre en Berkeley. Una madre de Berkeley es una figura muy específica, como un estereotipo; una madre de Berkeley es muy privilegiada, tiene la posibilidad de gastar mucho dinero, de tener la mejor carriola, el mejor preescolar. Y Soli solo trataba que su vida funcionara, solo trataba de mantener todo bien. Ella era una madre en Berkeley, pero sin todas las cosas materiales que tenían las madres de ahí.
– En el caso de Kavya, ella siente la presión por ser madre, mientras que a Soli solo se le da sin esperarlo, parece que el libro propone una reflexión sobre la maternidad.
– De Kavya se esperaba que fuera palomeando sus logros. Ella tenía que conseguir una licenciatura, conseguir un trabajo, tener un hijo. Había un montón de expectativas con las que Kavya tenía que lidiar; además ella creció siendo comparada con otras chicas exitosas. La incapacidad de tener un hijo ella la sentía como una falla social, pero también emocional porque ella realmente quería tener un hijo.
– La novela se inscribe en un momento en que Donald Trump es presidente de Estados Unidos, ¿cómo percibes la inmigración, acaso se deja de lado lo humano por lo político?
– Pienso que no consideramos las historias humanas detrás de las estadísticas y la política, pero das en el punto en que quería dar. Pienso que es muy importante para las personas entender las historias individuales de los inmigrantes y dreamers actualmente, porque Donald Trump no quiere que la gente vea el lado humano de los inmigrantes. Él no quiere que las personas vean a los musulmanes o mexicanos como humanos, sino como problemas.
– De niña intentaste escribir una historia, antes de hacer dos novelas, ¿de qué trataba la historia?
– Intenté escribir la historia de una niña gitana que llega a California, y que intenta vivir con otra niña de California. Tomé una historia sobre inmigración, pero me di cuenta no sabía nada y ya no la terminé.
– ¿Crees que con Lucky boy concretas tu historia?
– Sí, creo que con este libro estaba preparada para hablar de una historia, para hacer una investigación que me hubiera gustado hacer cuando tenía siete años.

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