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Arte y Cultura

Bala’na se adentra en lo que es ser muxe

Luego de sus 100 funciones, la pieza sigue su camino por Nayarit y Veracruz, en programas como el Festival Amado Nervo

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Con “tintes de cabaret”, como una puesta en escena “que nos lleva de la risa al llanto”, así describe Alexis Orozco a Bala’na, la obra que este sábado llega a sus 100 representaciones. Conseguir ese número lleva a Teatro Alternativo Dixhaza a develar una placa conmemorativa ese mismo día, en el salón librería del Teatro Macedonio Alcalá.

Escrita y actuada por Orozco, la obra ha ganado las muestra estatal (Oaxaca) y regional (zona centro del país) de teatro 2018. Además de presentarse en estados como Puebla, Morelos, Estado de México, Hidalgo y Chiapas.

En ella, Yoselín (interpretada por Orozco) hace que el público se encuentre al filo del llanto, pero que es interrumpido por un chiste. “Y entonces el público ya no se acuerda por qué quería llorar”. Alex habla sobre la pieza que se trata de “un ir y venir en una búsqueda constante del ser humano, en el querer ser y no ser”, pero en la que Yoselín se va descubriendo, va encontrando lo que es y cuáles son sus orígenes. También, una en la que se reflexiona sobre lo que es ser muxe (palabra zapoteca que puede interpretarse para designar a personas nacidas con genitales de hombre, pero que no se identifican con ese sexo ni género).

¿De qué manera se relaciona la trama con las ideas sobre lo que se cree ser muxe y la exigencia de derechos de la comunidad LGBT?
Yo al menos he crecido con que la palabra muxe no significa ni libertinaje ni destrampe. Para mí significa obligaciones y responsabilidades sociales. También, cada uno, porque hay muxes que son grandes activistas o grandes cocineras, tiene el por qué luchar. Mi lucha es educar desde el teatro. Hay cosas que nos venden las televisoras y otras obras de teatro que ni siquiera son lo apegado a la muxe. La muxe no es querer parecerse a una mujer; la muxe le guarda mucho respeto a una mujer.

¿Se ha idealizado el ser muxe?
De repente, las televisoras distorsionan y hay gente que escribe sobre las muxes, pero distorsiona (el término) porque no vive ahí. Pienso que no es idealizar (ser muxe), más bien se busca venderlo de una manera bonita y disfrazada, cuando realmente no sabes lo que pasa en ese contexto. Por eso, Bala’na mezcla lo que es una personas homosexual y una muxe para ver cómo sufre cada una desde su punto, pero al mismo tiempo es la misma historia.

¿Cómo ha sido el camino para llegar a la placa por sus 100 representaciones cuando muchas obras no consiguen este número?
Hablando de Oaxaca, nosotros tenemos un reto más grande porque estamos en Santo Domingo Tehuantepec. Hemos sacado agua de las piedras para llevarla al molino, pero también es el trabajo constante que he venido desarrollando como director del grupo y actor de la pieza, que quiero que esta voz llegue y que se siga escuchando, que se siga hablando de esta historia que no está nada despegada de la realidad. La pieza también nos envuelve un poco en (la idea) de las telenovelas mexicanas. Y yo quería eso, que el público identificara algunas cosas de la obra con alguna telenovela.

¿Se pensó como una estrategia o porque las personas no tienen tanto interés en el teatro?
No. Porque el público llega y siente. Además, la pieza es muy bonita porque (como espectador) están en contacto con el actor. Y el público forma parte de la pieza teatral. Creo que no hay tanto desapego, aunque de repente nos falta mucha difusión y cuando no estamos trabajando de la mano correcta nos vamos dispersando y la información se va perdiendo.

Al ser un grupo del Istmo, ¿percibes que se sigue tendiendo al centralismo en cuanto a oferta y oportunidades para las artes?
Claro, hay una gran ventaja entre estar en el centro (ciudad de Oaxaca o Valles Centrales) y estar a un costado (en otra región). Sin embargo, la perseverancia y el trabajo constante hacen notarte desde donde estés. Y creo que Bala’na lo hizo en 2018 cuando nos enfrentamos con otras obras de la muestra estatal, y viniendo de esta comunidad trabajamos durante un año, en el que nos preparamos e investigamos. Bala’na está basada en un 90 por ciento en una historia real e implicó llevarla, regionalizarla y arroparla de tal manera que todos los hilos de la obra estuvieran bien construidos.

En el Istmo también han surgido propuestas fuertes y constantes en el teatro, como la del Grupo Teatral Tehuantepec, de Marco Petriz…
Somos tres directores de teatro. Están el maestro Marco Petriz, que lleva más de 30 años de carrera; el señor Víctor Castán, con varios años trabajando, y tu servidor, Alex Orozco, con nueve años en el ámbito.

Develarán placa conmemorativa, pero la obra seguirá con presentaciones en Nayarit, ¿cómo se dio el contacto para el festival Amado Nervo?
El enlace se da a partir de que vamos a la muestra nacional. Ahí conocimos a los organizadores. Aunque nunca hemos ido buscando los festivales. Con la muestra estatal fue de a ver si quedamos. Y quedamos. Igual pasó con el festival, del que nos comentaron y creímos que no nos iban a tomar en cuenta, pero llegó la invitación. Lo mismo para el festival de Veracruz de unipersonales, que es en el mes de diciembre.