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Arte y Cultura

Gana terreno el cine documental

Producciones como Tempestad, de Tatiana Huezo, y Artemio, de Sandra Luz López, pertenecen a un género considerado vital para el país

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Desde su estreno en 2016, el documental Tempestad, de la realizadora Tatiana Huezo (San Salvador, 1972), ha obtenido al menos 30 reconocimientos a su paso por 80 festivales. Cuatro premios Ariel (por mejor documental, dirección, sonido y fotografía) y tres Fénix (mejor largometraje, música y fotografía) se cuentan en la trayectoria de esta cinta sobre las desapariciones en México y el drama de las personas que buscan a sus familiares, en un contexto de impunidad. La película que representó a México en los últimos premios Goya y Oscar es ejemplo del tipo de cine que la gira de documentales Ambulante considera vital en el país y del que también hay producciones oaxaqueñas, como es el caso de Artemio, de Sandra Luz López Barroso (egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica).

Junto a estas producciones, varias más de su tipo han ganado terreno frente a la ficción, lo que se ha notado en festivales como el de Cine de Morelia, donde el año pasado se hablaba de una crisis para el género de ficción. Con cintas de realizadores de amplia trayectoria (como Trisha Ziff) y de algunos que comienzan su andar en el cine (como la oaxaqueña Sandra Luz López Barroso), el festival tenía en su competencia a 15 documentales y siete películas de ficción. Asimismo, por ser reconocidas con premios, como el de Nuevo Talento, que obtuvo Sandra Luz en el festival Sheffield Doc/Fest.

¿A qué se debe esta posición del documental frente a la ficción? Paulina Álvarez, directora de la gira de documentales Ambulante, piensa que en el país existen las condiciones para hacer cine de este tipo, un “cine documental brillante” que “nos está transformando en muchísimos niveles”.
El documental añade— es el arte más vital en México en la actualidad y desde hace varios años, pues es un cine que tiende a ser más inclusivo que el de ficción y que permite mucha mayor diversidad, además de ser estéticamente más ambicioso.

“Incluso ahora vemos cómo documentalistas empiezan a hacer ficción, pero con la base del cine documental, uno de los ejemplos es Tatiana Huezo […]. El cine documental es la base del trabajo de muchos cineastas de ficción, como lo es Carlos Reygadas y demás figuras autorales conocidas”.
Isabel Rojas, directora de OaxacaCine, cree que la posición del documental también se relaciona con el público, uno atendido y formado por iniciativas como Ambulante a lo largo de 13 años.

“Creo que una de las labores fundamentales de Ambulante ha sido precisamente abonar y construir por un público, por una audiencia y los espectadores que puedan apreciar el cine documental”.

Para la representante de la asociación que por séptimo año consecutivo es parte de la gira en Oaxaca hoy hay más personas interesadas en este género, a diferencia de hace 10 o 13 años. Antes, añade, se le podía proponer al espectador un documental y este se asociaba con algo que quizá no podría interesar o que tendería a ser aburrido y didáctico.

“Y hoy en día la gama de propuestas que hay para generar películas documentales es uno de los grandes aciertos que ha tenido Ambulante como un proyecto que también educa audiencias y nos ha permitido ver grandes documentales”.

Junto a la formación de públicos, la gira de documentales creada por los actores Diego Luna y Gael García ha apostado también por la capacitación de nuevos realizadores. En esta edición, se cierra la quinta generación de estudiantes del programa Ambulante más allá, y de la que del 9 al 11 de marzo se proyectan las producciones (en la Biblioteca BS, del barrio Xochimilco).

Nendok entre lagunas, de Juan Ernesto Regalado Morales; Rojo, de María Candelaria Palma Marcelino; El sonar de las olas, de Vanessa Ishel Ortega Castillo; Tita, tejedora de raíces, de Mónica Morales García, y Weck: la palabra es mi voz, de Aldo Arellanes Antonio, son las propuestas que se exhiben en esta gira que arrancó en Oaxaca y concluirá en la Ciudad de México.

En esta generación participaron 16 jóvenes de la Costa chica (de Oaxaca y Guerrero), así como otras regiones del estado en que arrancó la edición 13 del festival. Seis mujeres y 10 hombres de entre 19 y 30 años conformaron la quinta edición del programa, todos ellos de los siguientes municipios: Ometepec, Cuajinicuilapa, Acapulco, Iguala de la Independencia e Iliatenco (del estado de Guerrero), así como Santiago Jamiltepec, Oaxaca de Juárez, Santa María Huazolotitlán, Villa de Tututepec, San Pedro Amuzgos, San Mateo del Mar, Juchitán de Zaragoza y San Pedro Pochutla (del estado de Oaxaca).

Dinazar Urbina (directora de Siempre andamos caminando, filme presentado también en el Festival de Cine de Morelia) es otra de las realizadoras que se incluyen en la edición. Egresada de la cuarta generación de Ambulante más allá, la originaria de Santa Rosa de Lima (región Costa) trae a pantalla la historia de tres mujeres chatinas de la Sierra, quienes han tenido que dejar sus pueblos y familias para trabajar en la Costa, en los campos de limón y papaya o en la venta de comida. Ahí son víctimas de discriminación y otras dificultades.
En esta película a proyectarse hoy en la biblioteca Andrés Henestrosa, hay una historia que “tenía que ser documental”, pues “la ficción se quedaba muy corta”, puntualiza la oaxaqueña.

 

 

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