Un niño resultó lesionado tras ser atacado por tres perros que se encontraban sueltos frente a una vivienda de la colonia Forestal, en Santa María Atzompa.
El hecho ocurrió el 17 de agosto de 2024, cuando el menor se encontraba frente a su domicilio. De acuerdo con la investigación, los animales pertenecían a personas que habitaban en el inmueble de donde habrían salido.
Las mordeduras le provocaron lesiones en un brazo, la espalda y una pierna. Vecinos de la zona intervinieron para auxiliar al menor después de la agresión.
El caso permaneció bajo investigación hasta que las autoridades judiciales avanzaron en el procedimiento contra dos personas identificadas con las iniciales L.J.R. y J.A.L.L.. Quienes fueron señaladas como probables responsables del delito de lesiones.
DOS PERSONAS NO ACUDIERON A LA AUDIENCIA
Como parte del proceso, el 18 de noviembre de 2025 se obtuvo una orden de comparecencia contra ambas personas.
Posteriormente, agentes de investigación acudieron a sus domicilios para notificarlas sobre una audiencia inicial programada para el 15 de diciembre de ese año.
Según la información del caso, ambas manifestaron que acudirían por sus propios medios. Sin embargo, no se presentaron ante la autoridad judicial y posteriormente dejaron de ser localizadas en sus domicilios.
Ante esa situación, se solicitó una orden de aprehensión dentro de la causa penal 551/2025.
La orden fue finalmente ejecutada y las dos personas quedaron a disposición del juez que las requirió. Quien deberá determinar su situación jurídica.
EL CASO PONE EL FOCO EN LA TENENCIA DE ANIMALES
Más allá del procedimiento judicial, el caso vuelve a poner sobre la mesa un problema que suele quedar relegado hasta que ocurre una agresión: la responsabilidad de quienes mantienen animales bajo su cuidado.
La legislación estatal contempla obligaciones para los propietarios y establece consecuencias cuando, por descuido, un animal considerado bravío permanece suelto y provoca daños a terceras personas.
El punto central no es únicamente quién responderá por las lesiones ocasionadas al menor, sino qué medidas fueron tomadas para evitar que los animales pudieran salir del inmueble y representar un riesgo para quienes transitaban por la zona.
Una mascota bajo cuidado humano implica también la responsabilidad de impedir que pueda causar daños. En espacios habitacionales, esa obligación adquiere especial relevancia cuando hay niñas, niños y otras personas que pueden quedar expuestas a una agresión.
EL PROCEDIMIENTO AÚN NO DETERMINA RESPONSABILIDADES
La detención de las dos personas no significa que hayan sido declaradas culpables.
Su situación jurídica deberá resolverse conforme al procedimiento correspondiente y bajo el principio de presunción de inocencia.
El caso también evidencia la diferencia entre una agresión ocurrida en el ámbito cotidiano y las consecuencias legales que pueden derivarse cuando una persona resulta lesionada.
Mientras el proceso avanza, las autoridades deberán establecer las circunstancias exactas del ataque, la responsabilidad que pudiera corresponder a cada imputado y las medidas que existían para mantener bajo control a los animales.
La investigación busca esclarecer los hechos y garantizar que la víctima tenga acceso a la justicia,. Mientras que las personas señaladas deberán enfrentar el procedimiento con pleno respeto a sus derechos.






































