La implacable ola de violencia criminal que azota a la región del Istmo de Tehuantepec cobró una nueva vida humana. Durante la noche del miércoles 20 de mayo, detonaciones de armas de fuego de grueso calibre rompieron el silencio y sembraron el pánico entre los habitantes del municipio fronterizo de Chahuites.
De acuerdo con los reportes policiales, el ataque directo se perpetró sobre la calle José María Morelos y Pavón, en las inmediaciones del céntrico barrio Guachaco. En ese punto, sujetos fuertemente armados interceptaron a la víctima y abrieron fuego a quemarropa en repetidas ocasiones. Los sicarios escaparon de inmediato con rumbo desconocido, dejando al joven tendido sobre el asfalto en un charco de sangre.
LA VÍCTIMA
El hoy occiso fue identificado formalmente por sus seres queridos como David S. S., de 26 años de edad. Los múltiples proyectiles que impactaron en zonas vitales de su humanidad provocaron que el joven perdiera la vida de forma casi instantánea, por lo que los servicios de rescate médico que acudieron al lugar ya nada pudieron hacer para salvarlo.
FAMILIARES SE LLEVAN EL CUERPO
El estallido de las balas provocó una rápida movilización de las corporaciones policiacas locales. Sin embargo, al arribar las patrullas, los oficiales se toparon con una escena alterada. En un acto desesperado y guiados por el dolor, los familiares de David S. S. ya habían levantado el cadáver de la vía pública para ingresarlo a su domicilio particular antes de que llegaran las autoridades ministeriales del estado.
PRIMERAS DILIGENCIAS
Minutos más tarde, personal de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y peritos de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) se presentaron en el inmueble para procesar la escena del crimen e iniciar con el legajo de investigación correspondiente. No obstante, se toparon con una férrea resistencia: una mujer que se encontraba dentro de la vivienda les negó rotundamente el acceso al inmueble a los agentes ministeriales.
Dueños de una total desconfianza hacia los uniformados y movilizados por la rabia, exigieron a los oficiales abandonar la propiedad de manera inmediaa. Por tal motivo, el personal pericial únicamente pudo realizar de forma limitada una inspección ocular en el exterior de la casa, buscando casquillos percutidos y otros indicios balísticos sobre la calle de terracería.
MADRE NARRA SU SUFRIMIENTO
El brutal homicidio generó una profunda consternación entre los vecinos de Chahuites, quienes denuncian vivir bajo el constante yugo del crimen organizado. El dolor se intensificó horas después de la tragedia, cuando la madre del joven ejecutado realizó desgarradoras transmisiones en vivo a través de sus redes sociales.
Entre lágrimas, gritos desgarradores y sosteniendo la mirada fija ante la cámara de su celular, la mujer narró ante la opinión pública el calvario que atraviesa. Durante el video, acusó de forma enérgica la ineficiencia de los cuerpos policiacos y su presunta colusión con bandas delictivas:
“¡Me mataron a mis dos hijos, ya no puedo con este dolor! Las autoridades no hacen nada, los policías municipales solo andan cuidando a los delincuentes y a mi gente me la están matando. Primero fue mi niño grande y ahora me quitan a mi otro hijo de tan solo 26 años. ¿Dónde está el gobierno cuando los necesitamos?”, exclamó la afectada en medio del llanto.
En la misma transmisión, la madre lanzó un grito de auxilio conmoviendo a miles de usuarios en internet:
“A mi hijo ya lo tengo aquí adentro en la casa, de aquí nadie se lo va a llevar para que lo abran (la necropsia). Ya sabemos lo que le hicieron, le arrebataron la vida. Pido justicia a las autoridades del estado porque aquí en Chahuites estamos solos, la delincuencia hace lo que quiere”, sentenció de manera tajante.
CONTEXTO DE VIOLENCIA EXTREMA
El municipio de Chahuites, ubicado en los límites de Oaxaca con el estado de Chiapas, atraviesa por una racha crítica de ejecuciones, ajustes de cuentas y disputas territoriales entre bandas delictivas locales. La falta de un resguardo forense formal, en este caso debido al retiro del cuerpo por los propios civiles, podría entorpecer el esclarecimiento legal del crimen, el cual se suma a la larga lista de homicidios impunes en la demarcación.







































