Lo que debía consolidarse como un espacio de esperanza y reconstrucción para personas con problemas de adicciones, terminó convertido en una auténtica plataforma de reclutamiento criminal. La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) destapó una red delictiva vinculada al grupo denominado ASAEO, la cual utilizaba al menos nueve centros de rehabilitación (anexos) en los Valles Centrales para operar una millonaria estructura de extorsión y préstamos ilegales bajo la modalidad del “gota a gota”.
De acuerdo con los avances de la investigación presentados por el fiscal general, Bernardo Rodríguez Alamilla, estos establecimientos no solo servían para canalizar y lavar recursos ilícitos, sino que funcionaban como centros de captación, adoctrinamiento y sometimiento de personas vulnerables. Las indagatorias de la institución calculan de manera preliminar que este engranaje criminal generaba ganancias de hasta 20 millones de pesos mensuales.
ESCLAVITUD Y ADICCIONES
Uno de los hallazgos más alarmantes expuestos por la autoridad ministerial es el modus operandi aplicado contra los internos. Aquellos pacientes que no contaban con los recursos económicos suficientes para cubrir los costos de su estancia en el anexo eran obligados a trabajar para los propios directores o “padrinos” como única forma de pago.
Sin embargo, sus tareas no se limitaban al mantenimiento de los inmuebles. Los internos eran forzados a convertirse en cobradores, vigilantes (halcones), resguardar casas de seguridad y comercializar estupefacientes. Utilizando motocicletas, las células delictivas los desplegaban estratégicamente para hostigar y ejercer presión contra comerciantes, locatarios, transportistas y vendedores ambulantes en zonas de alta actividad comercial, principalmente en la Central de Abasto de Oaxaca de Juárez.
RÉDITOS DE USURA Y SANGRE
El esquema financiero operaba de manera piramidal. En la cúspide de la organización las autoridades identificaron a la cúpula conformada por la familia Ríos Suárez (conocidos con los alias de “El Oaxaca”, “La Contadora” y “El Cuquis”). Abajo se posicionaban los denominados “padrinos” o líderes de zona, quienes recibían sumas de entre 20 mil y 50 mil pesos para colocarlas en el mercado informal a través de intermediarios. Al sumar los intereses de los distintos niveles de la cadena, las tasas de usura superaban el 70 y hasta el 80 por ciento de rendimiento.
Las indagatorias apuntan a que el dinero obtenido regresaba a las cuentas de la estructura de ASAEO para financiar nuevos préstamos e inyectar capital fresco a los anexos, en un claro proceso de blanqueo de activos. El fiscal Rodríguez Alamilla advirtió que cuando las víctimas de este fraude financiero no lograban cubrir las cuotas diarias impuestas, la organización desataba violencia física, amenazas de muerte y agresiones armadas. “En muchos de los casos, la falta de pago y la extrema presión ejercida derivó en homicidios”, puntualizó el titular de la FGEO.
IDENTIFICAN LA RED EN WHATSAPP
A través de labores de inteligencia tecnológica y tras el análisis minucioso de un grupo de mensajería instantánea de WhatsApp utilizado por la organización, la Fiscalía General logró identificar a 94 presuntos integrantes de esta red delictiva. Los centros de rehabilitación que operaban bajo este esquema se localizaban estratégicamente en agencias y colonias de la capital oaxaqueña, tales como Santa Rosa Panzacola, Pueblo Nuevo, San Martín Mexicápam y Montoya.
Fuerzas operativas del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) mantienen un despliegue permanente para intervenir los inmuebles identificados. Las autoridades judiciales reiteraron que la participación individual de cada uno de los 94 señalados se determinará conforme avancen los procesos penales, priorizando desmantelar por completo el flujo financiero de esta organización delictiva en la entidad.





































