Una peligrosa célula delictiva dedicada al robo de vehículos de alta gama recibió un duro golpe judicial tras la detención y vinculación a proceso de dos de sus principales integrantes. Un juez de control dictó prisión preventiva justificada al encontrar elementos de prueba contundentes presentados por la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO).
Los imputados fueron identificados como C.A.G.S., originario del estado de Guerrero, y G.S.A., procedente de Tijuana, Baja California. Ambos enfrentan cargos penales por los delitos de resistencia de particulares, cohecho y equiparado al robo específico, tras intentar sobornar a los agentes para evitar su captura. El juzgador otorgó un plazo de dos meses para el cierre de la investigación complementaria.
SU “MODUS OPERANDI” Y ZONAS DE ATAQUE
Los trabajos de inteligencia criminal revelaron que la organización mantenía en jaque a la capital oaxaqueña mediante una ola de robos ejecutados entre los meses de junio y agosto. La banda concentraba sus operaciones en zonas específicas de Oaxaca de Juárez y municipios de la zona metropolitana.
Entre los sectores residenciales y colonias más castigadas se encuentran el Ejido Guadalupe Victoria; las colonias Volcanes, Siete Regiones, Miguel Alemán; Santa María Ixcotel y el Fraccionamiento FOVISSSTE.
Los objetivos principales de esta célula delictiva eran unidades particulares de modelo reciente, teniendo predilección por camionetas tipo Toyota Tacoma y RAV4.
TECNOLOGÍA PARA DELINQUIR
Para lograr apoderarse de las camionetas sin levantar sospechas, los criminales utilizaban herramientas de alta tecnología. Mediante el rastreo de cámaras de seguridad del sistema de videovigilancia C5i, entrevistas con afectados e inspecciones ministeriales, los investigadores lograron ubicar y decomisar un arsenal tecnológico.
A los detenidos se les incautaron escáneres electrónicos de programación, juegos de llaves vírgenes, chips vehiculares y diversas herramientas especializadas que servían para burlar los sistemas de alarma y encendido de los automóviles.
Una de las líneas de investigación más sólidas apunta a que las camionetas robadas eran trasladadas al estado de Puebla.
En dicha entidad vecina, los vehículos eran resguardados para modificar sus números de identificación de chasis, alterar sus motores y falsificar documentación oficial, facilitando así su posterior reventa ilegal en el mercado nacional.






































