Siete años de violencia familiar; autoridades de Oaxaca no le creen
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Siete años de violencia familiar; autoridades de Oaxaca no le creen

Los padres de la víctima, ya grandes, uno de ellos discapacitado y sus hermanas nada pudieron hacer para defenderla, porque también son amenazados

Siete años de violencia familiar; autoridades de Oaxaca no le creen | El Imparcial de Oaxaca

Con una clara marca del fajazo de un machete en la espalda, María del Carmen regresó a una oficina de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) para volver a pedir protección de la justicia. En esta misma oficina, hace más de un año la joven, víctima de violencia familiar, narró 7 años de infierno, pero hasta el momento no le creen.

El pasado martes, en la noche, María del Carmen se encontraba en su domicilio, en Santa Lucía del Camino, cuando llegó Emanuel J. G., su expareja y padre de sus dos niños.

Por ciertas restricciones que el hombre jamás ha respetado y que la ley no lo obliga a hacerlo, el hombre no tiene por qué llegar a esta vivienda, pero llegó, y más envalentonado que nunca.

Le gritó, la insultó, la atacó a golpes y le asestó un fajazo con un machete en la espalda, para luego arrebatarle al mayor de sus hijos y llevárselo, sepa Dios a dónde.

Los padres de la víctima, ya grandes, uno de ellos discapacitado y sus hermanas nada pudieron hacer para defenderla, porque también son amenazados.

Han sido 7 años de infierno los que María del Carme ha vivido, y sigue viviendo, a pesar de que desde hace un año decidió separarse y denunciarlo ante la justicia donde creyó la apoyarían.

En redes sociales la joven madre lee, escucha que la Fiscalía procura la defensa de víctimas de violencia familiar, que en abril del 2020 se ha logrado que el 52 % de los agresores contra mujeres, niñas y niños, se encuentran en prisión preventiva, “pero no son más que palabras, desde hace un año no han judicializado mi caso”, dice.

Solo por una prueba de reconocimiento de número de domicilio, la carpeta de investigación no avanza, ahí está estancada, es más la han manoseado varios agentes del Ministerio Público y nada, al contrario cuando regresa el que la atiende le dice que ni siquiera sabía de la existencia del legajo.

“Siempre esperan que uno llegue sin un brazo o casi muerta para que le crean a uno que lo que se está denunciando es real, nada inventado, por eso decidí hacerlo público y responsabilizar a mi expareja de todo lo que pueda sucederme a mí o mi familia, porque con la justicia no espero mucho.

“Tengo miedo de que me pase algo grave y hasta entonces quieran actuar como suele suceder, tuve que cambiar de domicilio, pero es lo mismo, nadie lo obliga a respetar algunas restricciones, tengo que soportar todo esto y más ahora que no se nada de mi otro hijo que se llevó aun cuando yo tengo la custodia temporal”, añade.

Frente a ella, Emanuel grita a los cuatro vientos su valentía, su impunidad, presume de sus influencias por ser miembro de un sindicato de transportistas de San Sebastián Tutla, por lo que puede hacer y deshacer ya que a él como taxista nadie lo toca y si lo tocan llega el montón de ruleteros.

“Ya he ido en diversas ocasiones para saber que más se necesita y judicializar el caso o para denunciar más agresiones, pero los tratos son iguales, déspotas, hasta se molestan, pero si uno va a pedir apoyo es porque lo necesitamos, no por gusto, quién va a querer ir a perder su tiempo ahí”, manifiesta y llora de impotencia.

Mantiene una pequeña esperanza de que el señor Fiscal, Rubén Vasconcelos Méndez, escuche su petición de justicia porque a lo mejor ni él sabe lo que sus colaboradores hacen o no hacen.

Como mujeres, pide la intervención de la esposa del Gobernador de Oaxaca, Ivette de Murat, de quien también sabe por noticieros que es una buena mujer, humanitaria y de sentimientos nobles.

Al Gobernador, Alejandro Murat, pide se le escuche ahora y Dios no lo quiera cuando sea muy tarde.