El viernes 8 de marzo, justo en la celebración del “Día Internacional de la Mujer”, la muerte se volvió a cebar sobre las féminas. Una fue ejecutada junto con su pareja en un bar de San Antonio de la Cal, en tanto que otra resultó herida. Por ética periodística y sin hacer apología de la violencia, hemos dejado de dar detalles en este segmento editorial, lo que no implica dejar de insistir en que en Oaxaca, no obstante las mediciones del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que nos ubica en el número 17 en seguridad a nivel nacional, las instituciones y dependencias de seguridad deben poner más empeño en su tarea. No basta dar a conocer cifras alegres en delitos m enores, cuando en homicidios hemos rebasado la media nacional. He ahí pues el quid de la protesta constante en contra de la cifra creciente de feminicidios y la exigencia a la Fiscalía General del Estado en la persecución de los criminales. Hasta el viernes pasado, la cifra de homicidios dolosos en el estado había llegado a los 128. Se trata de una cifra inédita que bajo ninguna circunstancia debe tener satisfechos a los titulares tanto de la Secretaría de Seguridad Pública como al Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad.
Se entiende que Oaxaca no es una ínsula aparte de lo que ocurre en el entorno nacional, en lo que respecta a la violencia. También es cierto que no vivimos escenarios como los que observan a diario ciudadanos de Guerrero, Guanajuato o Tamaulipas. Está más que claro que en el gobierno de la llamada “Cuarta Transformación” la inseguridad ha rebasado los parámetros de la administración anterior, en principio, por el burdo argumento de que los criminales serían amnistiados. Ya se vio que no. Pero ello no debe ser justificante para que nuestros funcionarios se tiren al piso y simulen hacer su trabajo. A nadie le interesa saber si los asegurados en los operativos de alcoholímetro fueron tantos o si se logró recuperar 10 motocicletas. Es valor civil reconocer cuando no se ha podido hacer algo frente a una realidad que rebasa las posibilidades del Estado. Porque tampoco es ético engañar a quien tiene el timón de mando con cifras maquilladas o datos superficiales que nada o poco tienen que ver con una realidad más lacerante.
Protagonismo burdo
Por segunda ocasión nuestros representantes populares a nivel federal nos dejan como objeto de burla nacional. Hace algunos meses el diputado por el Partido del Trabajo/MORENA, Benjamín Robles Montoya, que se ha avecindado en Oaxaca pero no es originario de la entidad, tuvo la torpe ocurrencia de proponer en la más alta tribuna del país, que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, echara mano de las reservas internacionales de México, para fomentar programas de desarrollo social. Un estudiante de Economía de primer grado no hubiera cometido tal barbaridad. Es un hecho que no tiene asesores con formación profesional o simplemente abordó el tema como una ocurrencia o para quedar bien con el presidente. Desconoce, obviamente, que las reservas internacionales son las que le dan solidez a nuestra moneda en el entorno global y frente a la divisa norteamericana. Gastar dichas reservas en cuestiones ajenas a política económica –dicen los expertos- sería poner en riesgo la balanza de pagos del país y quedar en una situación vulnerable en materia de préstamos a la banca de desarrollo o privada de los países con los que existen tratos económicos. El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa tuvo que salir a declarar en contra de dicha ocurrencia.
La semana pasada, correspondió al senador por MORENA, Salomón Jara Ruiz, volvernos a poner en la crítica y el escarnio ciudadano del país. Sin la anuencia de su partido, sin el aval de sus compañeros senadores y correligionarios, tuvo la infeliz pretensión de presentar una iniciativa para que la Bolsa Mexicana de Valores, “castigara” a las calificadoras crediticias internacionales, para que no “descalifiquen” a las principales empresas paraestatales nacionales como Petróleos Mexicanos o la Comisión Federal de Electricidad (CFE). En conferencia de prensa convocada para tal efecto, el legislador mostró su ignorancia respecto al tema, pues se salió por la tangente, no obstante que ya el peso mexicano mostraba una baja frente al dólar. Ante esta situación tuvieron que salir tanto el coordinador de los senadores de dicho partido, Ricardo Monreal como la dirigente nacional, Yeidckol Polenvski, uno a negar que la sobada iniciativa se presentaría al Senado y la otra para desligar a su partido de dicha aberración. El presidente Andrés Manuel López Obrador hizo lo propio. En lugar de poner en alto el nombre de Oaxaca, legisladores como éstos sólo nos han llenado de oprobio.

































