Una de las conductas más despreciables que puede realizar un hombre es la de traición a su Patria. Los alumnos universitarios cuando escuchan en sus clases de Derecho Romano, el relato de la conducta de Tarpeya, reflejan en sus rostros gestos evidentes de reprobación.
Tarpeya, fue la joven mujer que les abrió las puertas de Roma a los sabinos que llegaban a rescatar a sus mujeres después de que los romanos, en una fiesta a la que los habían invitado, expulsaron a los hombres y se quedaron con sus hijas y hermanas. Regresaron por ellas, lo que está inmortalizado en pinturas famosas identificadas con el nombre del “Rapto de las Sabinas”, estos hechos se registran en el siglo VIII a.c.
Pudieron entrar porque Tarpeya les abrió las puertas de las murallas de Roma, los sabinos, con sus escudos, la aplastaron y la mataron al entrar, porque aun cuando su traición los había beneficiado, la censuraban. El nombre de Tarpeya los romanos lo inmortalizaron imponiéndolo a una roca desde la que arrojaban a los traidores condenados a la pena capital.
Lamentablemente muchos son los mexicanos que traicionan a la Patria. Independientemente de las conductas que describen en sus distintas fracciones los artículos 123 y 124 del Código Penal Federal, podemos considerar como una traición a la Patria al funcionario público, independientemente de su jerarquía, que después de haber protestado cumplir la Constitución, endeuda al país para regalar dinero a quienes habrán de apoyar a su Partido político; traiciona también a la Patria, quien muy distante a cumplir su obligación de garantizar la seguridad de la población, opta por hacerse amigo y abrazar a quienes delinquen, para asegurar que lo apoyaran en las campañas políticas de sus candidatos; así también traiciona a la Patria quien para atender sus compromisos políticos deja de comprar las medicinas que se requieren en los hospitales para sanar y salvar la vida de los más débiles.
Hay también una traición a la Patria de aquellos que aprovechándose de su parentesco y amistades, se enriquecen con ventas a precios superiores a los del mercado; lo mismo traicionan a la Patria, quienes con una organización criminal bien diseñada, y protegida desde las altas esferas públicas, defraudan al fisco con la introducción al país de bienes sin pagar impuestos y después vender como artículos legítimamente introducidos; hay también traición a la Patria, cuando se protege y cobija desde el poder a quienes se conoce y se sabe de sus actos delictivos y no son juzgados.
Sin embargo, todo lo que he mencionado, no puede en estricto sentido jurídico, encuadrarse en los artículos que definen la traición a la Patria. Nuestra Constitución, establece como un derecho humano que está prohibido imponer pena alguna que no esté decretada exactamente por la ley.
Es así que estimo equivocada la acusación de “traición a la Patria”, en contra del ex Fiscal de Chihuahua, que para servir al pueblo, a la gobernadora de su entidad y también a la Presidenta de nuestro gran país, intervino en el desmantelamiento de un laboratorio en el que se elaboraban drogas, y en el que estuvieron presentes unos agentes americanos. Puede haber la violación a un reglamento. Pero nunca, por servir a la Patria, se puede acusar a alguien de estarla traicionando.
La decisión del Juez o la juez, será histórica. Esperemos se respete el Estado de Derecho, y se actúe como lo dice nuestra Presidenta, sin politizar la justica, o se resuelve lo jurídico para satisfacer intereses políticos.
*Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM.
































