• ¿Mágicos?
• Oposición
Integrantes del Poder Judicial de Oaxaca admitieron que el delito de tortura es algo real y cotidiano, sin embargo, poco se denuncia, se identifica, se avala y menos se sanciona, por lo cual es importante generar sinergias institucionales para poder hacerlo visible. A pesar de las reformas legales y los compromisos internacionales asumidos en materia de derechos humanos, la tortura y los tratos crueles siguen presentes en México.
Organismos nacionales e internacionales han advertido que esta práctica, lejos de erradicarse, continúa utilizándose como herramienta en procesos de investigación y detención. En su más reciente informe, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reconoció que persisten denuncias contra corporaciones policiales y militares por actos de tortura física y psicológica, dirigidos principalmente a personas detenidas bajo sospecha de delitos graves.
El propio Comité contra la Tortura de la ONU ha insistido en que México carece de una política integral que garantice sanciones efectivas y reparación a las víctimas. Amén que las cifras oficiales resultan contrastantes. Mientras la Fiscalía General de la República reporta un incremento en las investigaciones por tortura, pocos casos han derivado en sentencias condenatorias, lo que evidencia un problema estructural de impunidad.
Activistas sostienen que esta falta de justicia fomenta la repetición de los abusos y debilita la confianza ciudadana en las instituciones. En estados como Oaxaca, Veracruz y Tamaulipas, las denuncias se concentran en contextos de operativos de seguridad y enfrentamientos con grupos del crimen organizado. Organizaciones civiles documentan testimonios que describen golpes, asfixia, descargas eléctricas y amenazas contra familiares como métodos recurrentes.
La persistencia de la tortura en México revela un rezago profundo en el cumplimiento de los estándares internacionales y plantea un reto mayúsculo: erradicar prácticas que, más allá de violar la dignidad humana, perpetúan la impunidad y erosionan el Estado de derecho.
… A VUELO DE PÁJARO
El distintivo de “Pueblo Mágico”, creado para impulsar el turismo y rescatar la identidad cultural de diversas comunidades en México, parece haberse quedado en un título vacío en Oaxaca. Localidades como Mazunte, Mitla, Capulálpam de Méndez, San Pedro y San Pablo Teposcolula o Huautla de Jiménez enfrentan hoy un abandono evidente, donde las promesas de desarrollo y promoción turística no se han traducido en mejoras tangibles para la población. Calles sin mantenimiento, falta de servicios básicos, infraestructura hotelera obsoleta y nula inversión en promoción son parte del panorama que describen habitantes y empresarios locales.
Sin futuro
A dos años de la sucesión gubernamental en Oaxaca, los partidos de oposición enfrentan un panorama complejo: desarticulación interna, ausencia de liderazgos fuertes y una marcada dependencia de alianzas improvisadas. Mientras Morena consolida estructuras territoriales con recursos y programas sociales, PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano parecen atrapados en disputas internas y estrategias poco claras. Los principales retos de la oposición son tres: Construir liderazgos sólidos que no dependan únicamente de pactos cupulares. Presentar una narrativa creíble de cambio, que contraste con la llamada “cuarta transformación” sin caer en el simple discurso de la crítica reconectar con las comunidades y sectores marginados, que siguen viendo en Morena la única opción de apoyo social y visibilidad política.
Impunidad
El caso de Tamara, joven víctima de feminicidio en Salina Cruz, se ha convertido en un símbolo doloroso de la impunidad que persiste en Oaxaca. A pesar de las pruebas presentadas y de las exigencias de justicia por parte de familiares y colectivos feministas, el proceso judicial se ha caracterizado por omisiones, retrasos y un aparente desinterés de las autoridades ministeriales. Según los primeros reportes, se solicitó una ambulancia para atender una emergencia médica en las instalaciones policiales, pero al llegar los paramédicos únicamente confirmaron el fallecimiento de la mujer. Este caso representa la segunda muerte de una mujer en los separos de la Policía Municipal, el primero, hace tres años con Abigail Hay.
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