Para describir a alguien que está urgido de que suceda de inmediato algo que desea, decimos que “se le queman las habas”. Es lo que se le está chamuscando al virtual presidente Andrés Manuel López Obrador.
Aún no es designado presidente electo y aún falta buen trecho para el uno de diciembre, pero ya dispone y dicta órdenes.
Por ejemplo, su oficina de transición ya dispone de multimillonarias cantidades de dinero público. Este dinero, obvio, proviene de recortes adelantados en perjuicio de las principales instituciones del gobierno federal. Esto acrecienta desconfianza social, por lo siguiente:
Primero, que la política del dispendio y el uso desmedido de recursos públicos quedó solamente en el discurso.
Segundo, que los que se van, atienden generosamente y con prontitud inusitada, las órdenes del virtual presidente electo ¿Por qué lo hacen? Para pactar complicidades, es decir, están negociando impunidad.
¡Ya!
Como quien tiene el fuste en la mano, Andrés Manuel López Obrador dijo que solicitará al presidente de México, Enrique Peña Nieto, enviar al Congreso de la Unión la iniciativa de ley para crear la nueva Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF).
La intención del tabasqueño es que una vez que proteste como presidente constitucional “pueda estar en funciones” la dependencia federal que actualmente se encuentra incorporada a la Secretaría de Gobernación. Así lo detalló en conferencia de prensa, el mismo López Obrador.
“Una vez que sea presidente electo le pediré al presidente Peña que se envíe esta reforma, de modo que antes de diciembre podamos tener la aprobación de que empiece a funcionar la nueva Secretaría de Seguridad Pública”, dijo en mensaje a medios.
Adelantado
Ya entrado en las ordenes adelantadas, AMLO recomendó a todas las autoridades en los estados y municipios del país “no cometer el error garrafal” de incrementar el pago del agua o el predial y que mejor sigan el ejemplo de la futura jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien anunció en estos rubros que no habrá incrementos durante su administración.
Candados
En Oaxaca, ser presidente municipal significaba algo parecido a la “Patente de Corso” (permiso para saltear y robar, en la época medieval). Hasta el alcalde del municipio más marginado, lo primero que hacía al llegar al cargo era comprarse una camioneta de lujo y hacer negocios con la obra pública, aparte de las concesiones que significan mayor lucro en las poblaciones de mayor demografía. Este fenómeno se acentuó durante el “Gabinato”. La mayoría de los administradores y presidentes municipales robaron brutalmente. Ninguno está en la cárcel.
Esto es lo que seguramente mueve al virtual presidente electo Andrés Manuel López. En su plan de gobierno está centralizar la administración de recursos que hoy manejan directamente los municipios, como el ramo 33 fondo tres. Aunque esto fue una de los logros de la autonomía municipal, ya no será. Era autorizado para la construcción de obras de infraestructura y permitía la famosa mezcla de recursos mediante las cuales unían capitales con dependencias federales y estatales para tener más dinero. Esto hacía bastante solvente a los presidentes y también para generar los famosos “moches” derivados de obras a costo inflado.
En este momento, por ejemplo, varios presidentes municipales me informan que están trabajando aceleradamente para finalizar obras y repartirse los “moches” con diputados federales como Cándido Coheto, Yolanda López, Mariana Benítez, entre otros. Hay que recordar que René Bejarano, el famosísimo señor de las ligas, canalizó millonarios recursos a municipios oaxaqueños a cambio de jugosos “moches”.
El manejo de recursos municipales provenientes de estos ramos hacia atractivo el cargo de presidente municipal. Sin ello es posible que anhelen el cargo solo los políticos con verdaderos deseos de servir.
El salto del chapulín
La violencia y el deterioro académico que generan los porros y sus mecenas al interior de la Universidad Benito Juárez, desgraciadamente se torna en un mal endémico. Será imposible erradicarlo mientras los padrinos, la Loba, los Chapos, la Copetona, el Pingüino y demás cabecillas de los grupos de interés que se mueven en el campus universitario, no dejen de brindarles impunidad.
Los enterados me dicen que cada acción violenta de los grupos de golpeadores, inclusive homicidio, está bien planeada y blindada. Operan con la seguridad de que la policía no aparecería de inmediato, por más grave que fuere el delito. Así aseguran la huida del o los porros.
Es lo que sucede en este momento en el Edificio Central de la Escuela de Leyes. Ante la pasividad mostrada por la autoridad desde la quema del Paraninfo y los portones históricos, los únicos que organizaron algunas protestas son porros de otros grupos. Lamentablemente, el único antídoto son los otros golpeadores.
En mi entrega del pasado 30 de julio, hago mención de los grupos violentos que mantienen en el caos y al borde del despeñadero a la UABJO.
Me faltó mencionar a otro clan, igualmente violento, pero un lector me refresca la memoria. Dice que Roberto López Sánchez es otro de los comandantes de porros. Dice que es bien conocido como jefe de “las muñecas”. Se dice maestro de tiempo completo en la Escuela de Derecho pero la verdad es que casi todo su tiempo laboral lo absorbe su cargo de visitador del Tribunal Superior de Justicia.
López Sánchez, es conocido como La Muñeca ya que fue “La Muñeca Fea” quien lo hizo visitador, también contendió y perdió la dirección de la facultad (Derecho) a pesar de que pretendía el gane azuzando con su rebaño y pistola en mano.
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