El otorgamiento de un amparo que la organización “Mexicanos Primero” solicitó desde el 2016 ante el Décimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, tuvo un final feliz para los oaxaqueños, hartos de los abusos del magisterio afiliado al llamado Cártel 22. Resulta que declaró inconstitucionales acuerdos y convenios suscritos bajo presión y chantaje, pero fuera de la ley, con quien fuera Subsecretario de Gobierno en la Secretaría de Gobernación (SEGOB), Luis Enrique Miranda Nava, en 2013, 2014 y 2015. Se trata de acuerdos –insistimos- ilícitos para manejar plazas, inamovilidad de maestros y no remoción de los mismos, no obstante haber reprobado por tercera ocasión la evaluación. Siempre insistimos en que el infierno de presiones que padecimos en esos años los oaxaqueños, con bloqueos carreteros, ahorcamiento de la ciudad y vandalismo, tenían en su origen nombre y apellido. Sin embargo, el compadre incómodo del ex presidente Enrique Peña Nieto manejó al Cártel y a su matriz, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), como párvulos. El tiempo nos ha concedido la razón. Fue quien le dio vida de nueva cuenta a un membrete.
Entre los acuerdos que el citado Tribunal Colegiado echó para atrás figura aquel que suscribió el ex gobernador Heladio Ramírez López, el 28 de octubre de 1992, mediante el cual le cedió a la Sección 22, entonces liderada para Erangelio Mendoza González, el manejo burdo y torpe del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), uno de los errores políticos más absurdos de cuantos se tenga memoria. Desde esa fecha y hasta el 20 de julio de 2015, cuando presionado por la Federación, el ex gobernador Gabino Cué arrebató al Comité Ejecutivo Seccional de dicho gremio, el control de la dependencia educativa, para devolverlo a la Secretaría de Educación Pública (SEP). Durante esos 23 años que duró la hegemonía y de que el magisterio fuera a través –y contra derecho- juez y parte; trabajador y patrón, la educación que imparte el Estado cayó en una espiral descendente hasta ubicar a Oaxaca como una de las entidades con mayor atraso educativo. De todo ello estuvieron enterados los directivos de “Mexicanos Primero”, para solicitar el amparo que la semana anterior les fue concedido y que muchos oaxaqueños apoyamos. Ya era tiempo que después de tanto desbarajuste la justicia pusiera en su lugar a ese mal social denominado magisterio.
CENEO: La provocación ante todo
Amparados en que nadie los puede tocar, tomando como bandera el Síndrome Ayotzinapa, que sigue ocupando titulares y los afanes gubernamentales con Comisiones Especiales y otros, los miembros de la Coordinadora Estudiantil Normalista del Estado de Oaxaca (CENEO), en donde militan egresados del sistema estatal de escuelas normales y estudiantes de las mismas, siguen desafiando y poniendo en entredicho al gobierno estatal. Enajenados y fanáticos, como pocos en su nivel, han tratado de fastidiar a la ciudadanía de la capital y de otras regiones, con el pueril argumento de que no se le han satisfecho sus demandas. Una y otra vez el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), ha manifestado que ha resuelto lo que por ley le corresponde, pero los empecinados y vándalos, avituallados con mochilas y pasamontañas, han seguido montando bloqueos, secuestrando autobuses urbanos y haciendo de las suyas. Saben que ninguna autoridad los tocará porque de inmediato saldrá a relucir el pasaje oscuro de los 43 desaparecidos, el mismo que el gobierno del ex presidente Enrique Peña Nieto se enchalecó sin razón, no obstante los claroscuros que vinculaban a estudiantes con grupos criminales. Obvio, las víctimas ya no podrán ser juzgadas.
En un papel membretado, teniendo como fondo la figura de Ernesto “Che” Guevara, con su gorra de comandante, el pasado miércoles, el “honorable” comité estudiantil de la Escuela Normal Urbana Federal del Istmo (ENUFI), lanzó un llamado para bloquear al crucero denominado “El Caracol”, ubicado a la entrada de Santo Domingo, Tehuantepec, en protesta “por el autoritarismo y los pagos ilegales dentro de dicha institución”. Sin argumentos de peso, sólo con el afán provocador –inherente a este gremio estudiantil- se han movilizado atracando a automovilistas en la caseta de cobro de Ciudad Ixtepec o ahogando materialmente a la región istmeña con sus protestas y manifestaciones. Mientras, en la capital oaxaqueña, no ha habido un solo día en esta semana que termina que hayan dejado a la ciudadanía vivir en paz. Ya es tiempo de que los señores y señoras diputadas vayan aprobando una legislación, si es que han asumido algún compromiso con la ciudadanía que los llevó a la curul, para acotar, regular o prohibir de plano los bloqueos carreteros, oficinas o cruceros. ¡Ya basta de tanta impunidad! Los oaxaqueños exigimos nuestro derecho a vivir en paz.

































