Hace poco más de una semana, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), negó un amparo a una organización llamada Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec, que se ha aferrado a no permitir la instalación del Parque Eólico del Sur en la zona de Juchitán. Los razonamientos de los ministros que aprobaron la resolución fue de elemental lógica: las comunidades en donde se asentará el parque eólico referido, sí fueron objeto de una consulta y no como argumentan quienes se asumieron quejosos. Al probar dicha acción, tres de cinco ministros, votaron por la negativa del amparo. Esta situación sienta un precedente irrebatible para el futuro de nuestras comunidades indígenas, depositarias de valiosos recursos naturales: serán los pueblos en asamblea o consulta los que definan su propio destino y no aquellos que se han montado sobre las mismas, para lucrar o beneficiarse de lo que les es ajeno. En el Istmo no sólo ha sido la citada Asamblea de los Pueblos Indígenas sino que hay otros grupos más, particularmente la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI), que se han opuesto –de manera dolosa y perversa- a la construcción de los parques eólicos.
Cada uno de ellos obedece a ciertas consignas y patrones. La actuación de los dirigentes no es algo descabellada sino que buscan beneficio económico o, en su defecto, congraciarse con sus fuentes de financiamiento extranjero. Había que preguntarse el por qué las empresas españolas que se asentaron en la explotación de la energía eólica en la zona istmeña, no tuvieron tantos problemas como los han tenido las de otras naciones que han invertido en la generación de energía limpia. La operación de ciertos grupos y organizaciones ha sido la de viles mercenarios. Sin embargo, la aprobación de la Corte y los criterios asumidos por los ministros son una buena lectura para que autoridades municipales, sobre todo de usos y costumbres, así como los consejos de ancianos y principales de las comunidades, ya no se dejen manipular por vividores y falsos redentores sociales. Cada pueblo, cada comunidad, cada grupo indígena será quien otorgue o no la concesión para la explotación de sus recursos naturales o poner las condiciones de beneficio comunitario. La demagogia pues, pierde fuerza ante el imperio de la ley y la justicia.
Carreteras van de nuevo
Uno de los puntos del II Informe del gobernador Alejandro Murat, que cuajó hondo en el ánimo colectivo fue el que se refiere a la reactivación de los trabajos de la Súper carretera a la Costa, teniendo a la fecha un avance sustancial, luego de la construcción de un túnel. Pero hay algo más: hay esperanzas de que en 2019 se reactiven asimismo los trabajos en la similar del Istmo de Tehuantepec, la cual ha estado suspendida desde hace muchos años y en el sexenio de Gabino Cué, sólo se entregó por tramos, algo inédito en la vida institucional del país, pues genera estupor que en el país se hayan modernizado cientos de vías, menos las nuestras. Tal parece que estuviéramos castigados por la Federación. Hay pues esperanzas bien fundamentadas de que en este sexenio las dos súper carreteras se terminen, cuestión que ha sido un gran anhelo del pueblo oaxaqueño en general. No está por demás decir que han sido nuestras precarias vías de comunicación lo que ha permitido la marginación, el abandono y la pobreza, pero también los obstáculos para el despegue de Oaxaca. Desde la construcción de la Súper carretera Oaxaca-Cuacnopalan, nada hay relevante en al menos tres sexenios, en lo que respecta a vías de comunicación modernas.
Hacemos votos pues porque nuestras dos vías estén concluidas en poco tiempo y se les sigan dando largas como ocurrió en años recientes. Los oaxaqueños merecemos de la Federación un trato justo y digno, no dádivas ni apoyos de segunda. Después de esperar vale la pena que ahora si vaya en serio. No hay que olvidar que al menos dos empresas de las grandes de la construcción: Omega. S.A. de C.V. e Ingenieros Civiles Asociados (ICA), fracasaron en su intento por concluir los trabajos de la vía a la Costa. Se sabe que los recursos para su conclusión han sido otorgados por el Banco Nacional de Obras y Servicios, a través de FONADIM, quien estará a cargo de dicha carretera. Que este intento no se vea frustrado por organizaciones o grupos de chantajistas que están empecinados en sacar provecho económico argumentando el derecho de vía. Ahí hará falta diálogo, pero también la aplicación de la ley, pues no es posible que por caprichos o ambiciones de unos cuantos, se cancele la posibilidad de que Oaxaca se inserte en los caminos del desarrollo. No hay que permitir esto una vez más, pues por ello se dice que las carreteras más caras del mundo son las que se construyen en Oaxaca.



































