La semana anterior estuvo en Oaxaca la titular de la Secretaría de Bienestar, María Luisa Albores, para presidir, junto con el gobernador Alejandro Murat, la presentación de la política social denominada de bienestar, que será el eje del gobierno de la Cuarta Transformación. La visita de la funcionaria federal se dio, justamente, cuando centenas de oaxaqueños incorporados en el pasado en programas de pobreza, reclamaban el futuro de las estancias infantiles que hace apenas unos meses estaban a cargo de la desaparecida Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL). En efecto, ha trascendido que dichos espacios no fueron considerados en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019, lo que implica su posible desaparición. Lo anterior se da, a pocos días de que arranque el programa para otorgar una especie de becas a jóvenes de los llamados “ninis”, que ni trabajan ni estudian, lo cual suena contradictorio, pues por un lado hay soslayo para la niñez necesitada y, por otro, atención para un segmento improductivo de la sociedad. Para los gobiernos tanto federal como estatal, la prioridad siempre han sido los grupos marginados y las personas con capacidades diferentes.
Sin embargo, sorprende que el gobierno de la República, a través de la Secretaría de Bienestar pudiera estar desmantelando la política social del pasado, a la cual algunos de sus personeros han calificado de asistencialista. Aún es prematuro para ver la política social en materia de salud, educación, vivienda, servicios urbanos y la atención a zonas marginadas de la nueva administración. Es importante subrayar que, si en el pasado fracasó la llamada Cruzada Nacional contra el Hambre, la cual dio lugar a una red de corrupción que salpicó a funcionarios que hoy gozan de cabal salud, no sea lo mismo que ocurrirá con la atención que –se dijo en la visita de María Luisa Albores- a los 20 municipios con mayor porcentaje de población en situación de pobreza, los cuales destaca el estudio socio antropológico realizado conjuntamente con el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en Santos Reyes Yucuná, municipio de la región Mixteca catalogado con pobreza extrema. Es importante subrayar que se siga viendo a Oaxaca como un campo experimental de la política social del gobierno federal, como ha ocurrido desde hace al menos cuatro administraciones, sin dar resultados.
Urgen obras
Iniciado ya el tercer año de gestión del gobernador Alejandro Murat Hinojosa, se espera que 2019 sea un año en el que se puedan desplegar la urgente obra pública. Han pasado dos años y nada se sabe de obras relevantes salvo las que dejó iniciadas la gestión pasada, como es el caso de Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO) y otras que siguen en suspenso, como es el caso del Centro de Iniciación Musical de Oaxaca (CIMO), que no obstante haberse inaugurado en la pasada administración sigue sin ser utilizada debido a su pésimo proyecto arquitectónico. En el caso de las súper carreteras al Istmo y la Costa ya hemos hablado al respecto y lo abordaremos en otra ocasión, pero no son las únicas obras que siguen en stand by por las promesas fallidas de la Federación. Del aquel proyecto mega-hidráulico “Paso Ancho”, en el que se invirtieron muchos millones de pesos, que fueron tirados a la basura, tampoco vale la pena comentar. Simplemente fracasó y nada hay que hacer al respecto. Por ello, cuando el ejecutivo estatal hizo mención de la ampliación del Hospital Civil “Aurelio Valdivieso”, generó simpatía social, aunque aún falta ver de dónde se obtienen los recursos para dicha obra.
En lo que se refiere a caminos, no hay que soslayar el esfuerzo que se despliega en Caminos y Aeropistas de Oaxaca (CAO), con una agenda importante para desarrollar, frenada por la falta de recursos. El titular, David Mayrén Carrasco tiene un ambicioso programa para desarrollar en materia de libramientos y caminos en las zonas rurales, sólo hace falta voluntad política de quien manda y los recursos destinados para tales empresas. No hay que olvidar que durante la pasada visita que hizo a Oaxaca el presidente Andrés Manuel López Obrador, autorizó un presupuesto de cerca de 2 mil 300 millones para la pavimentación de caminos rurales, los cuales habrán de beneficiar al menos a 188 municipios. Ello representa un enorme alivio al precario presupuesto estatal destinado a dicho rubro. Oaxaca requiere pues de más obras tomando en cuenta de que las tareas de reconstrucción por los sismos de septiembre de 2017 siempre han sido un pretexto oficial para justificar la falta de las mismas. Las mismas empresas dedicadas a la construcción revelan esa falta de políticas para la realización de obras relevantes de infraestructura, lo cual ha ocasionado en ellas una letal crisis económica.
































