ANA MARÍA SOLEDAD CRUZ VASCONCELOS
Primera parte
Puerto Escondido, destino turístico emblemático en México y a nivel internacional, posicionado como lugar playero para jóvenes con el gran atractivo del surf, deporte de gran demanda que viene a ser uno de los cinco mejores lugares para practicar dicho deporte en el mundo. Su belleza natural y el gran esfuerzo de los inversionistas, hoteleros, restauranteros y demás prestadores de servicios, mantienen en lo posible y a flote tal lugar paradisiaco. A pesar de los dos municipios que los explotan y poco le regresan en servicios. Qué cerca me parece la fecha de los años 70´s, cuando la población apenas rebasaba los seis mil habitantes, por ahí del 1974, cuando con un flexómetro, auxiliada de un policía municipal legendario y bien apreciado, Don Luis, cumplía con las instrucciones de ir a medir los terrenos en posesión de los lugareños que habían acreditado su derecho de posesión, y una vez expropiada la tierra, para la regularización solicitada, acudía a medir y levantar un plano muy sencillo tipo croquis, por ser abogada no ingeniera, se enviaban los datos de los lotes y de las personas reconocidas, a los notarios designados en esas fecha por el gobierno del estado, licenciado Héctor Arango y Jesús Martínez Vigil, hoy finados.
Todo parecía sencillo, no se advertía discordia. Aunque sí escuchaba que los comuneros a quienes se les había expropiado de San Pedro Mixtepec, no estaban contentos, pues parte de la indemnización había quedado pendiente, según se rumoraba. Había propietarios de lotes grandes y varios de familias cafetaleras que fue el origen del poblado. Pues, un valiente y arrojado cafetalero, don Guillermo Rojas Mijangos. Quien nació en 1987, nieto del pionero del cultivo del café y filántropo, don Basilio Rojas, que famosa escuela primaria de esta ciudad honra su nombre. Pues gracias a don Memo Rojas, se funda Puerto Escondido, quien llegó a pie después de caminar en terreno virgen por varios días, y de reunir personas y autoridades que fundarían el pueblo, llega al lugar que consideró el adecuado para desarrollar su empresa, toma una piedra, la tira al suelo, con los pies apisona el piso, como forma de indicar su posesión. Un completo Quijote de la Mancha, pero que triunfa y logra de la nada un puerto al que le introduce la luz eléctrica, teléfono, línea área y omito grandes hazañas para poder sacar el café de él y otros productores por barco, pues como comprenderán no es magia, empieza con lanchas sencillas y crece gracias a la calidad de su producto. Todo es un reto que diría lo hizo con excelencia, además de obras importantes como construir el primer aeropuerto de la ciudad de Oaxaca. Nada que ver con el AIFA, pero hecho con el sudor de su frente, don Memo vive 105 años con una entereza fuera de serie. A uno de sus hijos, FONATUR le compra el terreno que hoy es el fraccionamiento BACOCHO, venta que yo intermedié y costó $2,000,000.00 (DOS MILLONES DE PESOS, 00/100 M.N.), ya imagino si lo hubiera intermediado uno de los políticos que sacan raja de todo, le habría puesto el doble del precio. En mi caso, sólo puse en contacto a las partes y el trato fue directo. FONATUR, construye el fraccionamiento BACOCHO, con el fin de evitar la especulación de la tierra, que empezaba a tener gran demanda, urbaniza al cien por ciento ese fraccionamiento, hoy muy descuidado.
Y en preventa pone a la venta los lotes de trescientos metros cuadrados a $4,000.00 (CUATRO MIL PESOS 00/100 M.N.), como se escucha. Justo eso ganaba yo al mes, y por un momento le pregunté a quien hoy es mi esposo, si compraba un lote, y me dijo, que como servidora pública no era ético que lo comprara. Y así, hasta los años 90’s, compré un lote cincuenta veces más caro que como lo pude haber hecho antes. Pero tenía razón, si uno no vive ahí, no vale la pena, pues me invadieron y después de su recuperación mejor lo vendí a cualquier precio. Esta relatoría, nos da un panorama de cómo el proyecto de una persona que enfrentó mil vicisitudes detona un lugar que después se vuelve la tierra de nadie cuando no hay planeación. El gobierno de Pérez Gasga en los años 60’s ya había hecho una expropiación a través del Congreso del Estado, sin considerar que no tenía facultades por ser competencia federal la expropiación de terrenos comunales. Lo hace el gobierno federal a cargo de la presidencia de don Gustavo Díaz Ordaz, y publica en el Diario Oficial de la Federación el 19 de agosto de 1970, la expropiación de 1,329.52 hectáreas de terreno de la comunidad de San Pedro Mixtepec, Juquila, Oaxaca, para el desarrollo turístico de ese lugar. Quedando a cargo del Gobierno del Estado la indemnización de $2,207,506.00 y proceder a la realización de un desarrollo turístico, antes de cinco años, sino se revertiría.
El 3 de octubre de 1970, el Periódico Oficial del Gobierno del Estado, publica un decreto de la legislatura que, entre otros, faculta al Gobierno del Estado, la venta simbólica a los poseedores autorizando la regularización al pago de un peso mínimo y un máximo de diez pesos por metro cuadrado como recuperación de la inversión del pago a los comuneros. Es en 1974 bajo el régimen del licenciado Manuel Zárate Aquino, hombre honrado y rígido en su actuar, que continúa lo iniciado por don Víctor Bravo Ahuja, quien fuera un gobernador visionario y quien propició la expropiación ya comentada, cuando conozco de todo esto como asesora de la Dirección de Economía a cargo del licenciado Oswaldo García Criollo. Hubo gente cercana a don Víctor Bravo Ahuja que se aprovechó de la situación, o hay quienes dicen le prestaron el nombre al exgobernador, pero al final fueron estos quienes se quedaron con muy buenos predios. Pues hoy puede observarse lo que ha sucedido en un lugar sin un Plan de Desarrollo Urbano, donde dos municipios se pelean la territorialidad.
Continuará…



































