La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de México enfrenta un dilema insoslayable: el llamado “huachicol fiscal” -la importación ilegal de hidrocarburos que evade el pago de impuestos- no puede pasar desapercibido cuando el propio consumo nacional de gasolina revela, a través del IVA recaudado, un faltante evidente en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Esta incongruencia fiscal pone en evidencia una omisión que, por su magnitud y trazabilidad, resulta imposible de justificar. El huachicol fiscal un fraude millonario. Desde 2019, el fenómeno del huachicol fiscal ha adquirido dimensiones alarmantes. A diferencia del robo directo de combustibles en ductos, este esquema opera mediante la importación clandestina de gasolina refinada en el extranjero -principalmente en Estados Unidos- que ingresa a México con documentación falsa o a través de empresas fachada. El combustible se vende en estaciones de servicio como si fuera legítimo, pero sin haber pagado los impuestos correspondientes.
Según estimaciones del exsubsecretario de Energía, Francisco Barnés de Castro, durante el sexenio anterior se evadieron mil 450 millones de dólares en impuestos, y más de tres mil millones de dólares en IEPS no pagado, lo que representa un impacto fiscal de 4,600 millones de dólares.
Esta evasión no solo afecta a Petróleos Mexicanos (Pemex), sino que erosiona gravemente las finanzas públicas. El Iva es un indicador de consumo. El Impuesto al Valor Agregado (IVA) se aplica al consumo final de bienes y servicios, incluida la gasolina. A diferencia del IEPS, que se paga en la cadena de producción e importación, el IVA se recauda directamente en el punto de venta. Esto significa que, independientemente del origen legal o ilegal del combustible, el consumidor paga IVA al adquirirlo.
Por lo tanto, el monto total de IVA recaudado por la venta de gasolina en México permite estimar el volumen real de consumo nacional. Si Hacienda observa que el IVA por gasolina corresponde a un volumen mayor al que se ha pagado en IEPS por importación o producción nacional, la diferencia revela un faltante: combustible que se vendió sin haber pagado IEPS. Este desfase es el rastro fiscal del huachicol. ¿Podría Hacienda ignorarlo?. La respuesta es categórica: No.
La SHCP cuenta con herramientas técnicas y legales para detectar esta discrepancia. El cruce de datos entre el IVA recaudado, los volúmenes reportados por Pemex y las cifras de importación registradas por el Sistema de Información Energética (SIE) y la Administración General de Aduanas permite identificar inconsistencias. Además, el Servicio de Administración Tributaria (SAT), órgano desconcentrado de Hacienda, tiene facultades para auditar, fiscalizar y sancionar a las empresas involucradas.
De hecho, en 2025 se reportó la confiscación de más de 65 millones de litros de hidrocarburos y un aumento de 200 mil millones de pesos en impuestos aduanales, parte de los cuales provienen del combate al huachicol fiscal. En este caso, hay implicaciones éticas y legales.
Ignorar el huachicol fiscal no solo sería una omisión técnica, sino una falta grave en términos de justicia tributaria. Mientras millones de mexicanos pagan impuestos por cada litro de gasolina, otros actores -algunos vinculados al crimen organizado- lucran sin contribuir al erario. Esta evasión perpetúa la desigualdad fiscal y socava la credibilidad institucional.
La Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Cometidos en Materia de Hidrocarburos establece penas de 20 a 30 años de prisión y multas millonarias para quienes sustraen o comercializan hidrocarburos ilegalmente. Pero más allá de las sanciones, el Estado tiene la obligación de actuar con transparencia y eficacia.
En conclusión: el IVA es una brújula fiscal. El IVA pagado por los consumidores mexicanos es una brújula que señala el verdadero volumen de gasolina vendida en el país. Si el IEPS no corresponde a ese volumen, Hacienda no puede alegar desconocimiento. La trazabilidad fiscal es clara, y el silencio institucional frente al huachicol fiscal sería, en sí mismo, una forma de complicidad.
En tiempos donde la justicia fiscal y la sostenibilidad financiera son pilares del discurso público, la SHCP tiene ante sí una oportunidad histórica: cerrar la brecha entre el IVA y el IEPS, y con ello, desmantelar el huachicol fiscal que drena los recursos de todos los mexicanos.
De acuerdo al periódico Expansión, el huachicol fiscal de hidrocarburos, opera de la siguiente manera: 1.- Robo y traslado: Cárteles transportan crudo mexicano a Texas, EU, por ductos o camiones. 2.- Lavado: Los cómplices intermediarios lo legalizan y lo venden a refinerías en EU. 3.- Refinado y Exportación: El combustible se refina y se exporta de nuevo a México de manera oculta o con mal etiquetado.
4.- Fraude aduanal: Falsifican documentos y usan empresas fachadas para pasar el producto. 5.- Venta al público: El combustible llega a algunas gasolineras mexicanas y se vende como legítimo. Demasiada actividad y alto volumen como para pasar desapercibido a las altas autoridades. La investigación tiene que ir hacia las altas autoridades, para desvirtuar o confirmar complicidades.


































