El 8 de Febrero de 1903, en el marco del aniversario de la Constitución de 1857, Ricardo Flores Magón utilizó la frase “La Constitución ha Muerto” como un grito de protesta y un llamado a la acción para transformar radicalmente la realidad del país; es Ricardo, el héroe mexicano el que en un Presidencialismo totalmente poderoso en la mano de Porfirio Díaz, su declaración se convirtió en un símbolo de resistencia y de descontento frente a un sistema que no cumplía su propósito fundamental de brindar seguridad y justicia a los ciudadanos.
En su contexto histórico, representa la decepción de un país traicionado por su gobierno y la necesidad de reconstruirlo sobre bases de una Verdadera libertad y justicia para los mexicanos.
Sus palabras siguen sacudiendo al país en nuestra época y nuestro tiempo lleno de reformas constitucionales: «Doloroso nos es causar al pueblo mexicano la merecida afrenta de lanzar esta frase a la publicidad: ‘La Constitución ha muerto…’ ¿Pero por qué ocultar más la negra realidad? ¿Para qué ahogar en nuestra garganta, como cobardes cortesanos, el grito de nuestra franca opinión?
Cuando ha llegado un 5 de febrero más y encuentra entronizada la maldad y prostituido al ciudadano; cuando la justicia ha sido arrojada de su templo por infames mercaderes y sobre la tumba de la Constitución se alza con cinismo una teocracia inaudita ¿Para qué recibir esta fecha, digna de mejor pueblo, con hipócritas muestras de alegría? La Constitución ha muerto, y al enlutar hoy el frontis de nuestras oficinas con esta fatídica, protestamos solemnemente contra los asesinos de ella, como escenario sangriento al pueblo que han vejado, celebren este día con muestras de regocijo y satisfacción».
México está viviendo un régimen de derechos humanos que no han evolucionado responsablemente, no existe sometimiento de los poderes del estado a la Constitución, no existe fortalecimiento de la verdadera democracia en tanto no existan leyes que fortalezcan los mecanismos de control constitucional democráticos. Las reformas constitucionales tienen que limitar el poder omnímodo de las autoridades, no existe Equilibrio de Poderes cuando los tres existentes provienen bien o mal de un solo partido político.
El Equilibro de Poderes está más cargado a un lado de un sólo partido como hace mucho tiempo atrás en el país. Gobiernan nuevas familias sin someterse a la Constitución, a las leyes contra el Nepotismo, se ha dejado atrás el ideal de cambio o transformación por un pragmatismo político con tendencia a ser totalitario suprimiendo libertades y restringiendo derechos.
Los principios constitucionales están en juego, la Constitución no puede modificarse para tolerar que las autoridades hagan y deshagan con el pretexto de sostener constitucionalmente criterios, que van en contra de la tradición de su aplicación en el tiempo, por contradicciones en la forma de gobernar. Todos los mecanismos de Control Constitucional también están en juego, de no aplicarse existirá un totalitarismo y no una Democracia auténtica, ya que no existen pesos y contrapesos en el poder de la autoridad.
No existe aún el pleno respeto a los derechos humanos, los escándalos aún en los cuerpos de seguridad pública permean en toda la vida democrática del país, No existen tampoco recursos democráticos que fortalezcan el derecho al voto democrático, no existen límites contra los abusos y mucho menos actividades para detener al crimen organizado en todo el país.
Nuestra situación reformista, tiene graves tendencias de autoritarismo, graves situaciones de conservar el poder por el poder mismo, no existen contrapesos políticos o democráticos, se han enterrado prácticamente a toda oposición política y el desencanto se empieza a experimentar en la población respecto a la llamada Cuarta Transformación.
Ricardo Flores Magón no se equivocó, hoy con las reformas, la Constitución quedará sin vida, sin controles constitucionales que defiendan al pueblo de México, con un retrato de la Democracia que no fortalece derechos ciudadanos, que solamente en apariencia cambiará el poder constituido, pero que dichos controles no provienen del pueblo, sino de grandes intereses partidistas.
La República vive una crisis, la de la falta de aplicación Constitucional y la falta de Leyes que robustezcan la Democracia, la Defensa de Derechos, la Protección de los Derechos Humanos, los controles a cada poder, cuando los tres existentes Ejecutivo, Legislativo y Judicial están cargados hacia un sólo lado, un sólo partido, una sola idea, más no doctrina de la transformación.
No existen ideólogos de la Cuarta Transformación, México es un país en donde se tiene que luchar por todos estos principios constitucionales una y otra vez, tampoco existen reformas legales acorde a la Constitución, lo que permite que existan discrecionalidades y permisiones de abusos de autoridad y falta de aplicación de las Leyes.
Las Reformas Constitucionales parecen ser una sentencia histórica, en contra de los derechos del pueblo de México, no se puede dar muerte a una Constitución que ha costado luchas, guerras, cambios para quitar a quien no vive en la “Honrada Medianía que la Retribución señala”, como lo afirmó Juárez en su momento, no se puede confiar totalmente en los grupos del poder que quitan la oportunidad de trabajar y de servir, cuando los cargos públicos más importantes en un estado como Oaxaca están copados por familiares y parientes de los gobernantes, con un nepotismo que insulta a todos los sectores de la población oaxaqueña, no se puede confiar en cambios constitucionales que no atienden al pueblo sino simulan una transformación que son una carta de derechos que no se aplican en beneficio de toda la población y no representan fortaleza a nuestra democracia.
Vivimos otra vez una negra realidad, autores como Luigui Ferrajoli anuncian el resquebrajamiento de la constitucionalidad mexicana, no podremos cambiar al país si existen aún limitaciones a nuestras libertades más preciadas. No podemos entronizar la prostitución de los principios constitucionales; nuestra justicia, la más cara del mundo ya no existe en nuestras instituciones, la tumba de la Constitución se izará hecha de oro y letras totalitarias, si no defendemos la Constitución de raíz, si no hacemos la Nueva Constitución para Oaxaca habrá muerto el constitucionalismo.
Si la Constitución había muerto, hoy anuncio la gran protesta que solemnemente deberemos jurar los ciudadanos contra todos los asesinos de la Constitución y sus principios, los ciudadanos de la República merecemos una Constitución Renovada, más Democrática, más Respetuosa de los Derechos Humanos y las Libertades, sin apariencias, sin mecanismos falsos o engañosos, o el pueblo de México despertará violento a una nueva Libertad.


































