En menos de 72 horas el reportero gráfico de EL IMPARCIAL, El Mejor Diario de Oaxaca, Adrián Gaytán fue atacado violentamente por presuntos integrantes del grupo del Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación mientras realizaba su trabajo: la cobertura periodística de los bloqueos que han puesto de cabeza la ciudad desde hace 10 días.
La violencia contra la prensa en el estado se ha “normalizado” peligrosamente y ello es un ejemplo de la degradación de la vida pública e institucional y esta descomposición parece no importar a las autoridades enfrascadas en vender imágenes de primaveras y estabilidad.
La realidad contradice ese discurso de manera cotidiana.
La impunidad envalentona a aquellos que dicen pelear por sus derechos pisoteando los derechos de los demás; los agravios a la sociedad no son sino muestra de la ingobernabilidad rampante en el estado. Dijeron que eran diferentes, pero gobierna el caos: sindicatos, grupos, organizaciones o “luchadores” sociales imponen su ley en calles de Oaxaca.
Y esta ley es la violencia.
Oaxaca es uno de los estados del país más peligrosos para ejercer el periodismo y la diatriba, los ataques frontales, la violencia verbal y física contra representantes de medios se ha “normalizado” alimentada desde el púlpito oficial, por funcionarios de piel delgada o a quienes no les gusta que se les exhiba su incompetencia o, de plano, las irregularidades u abusos que cometen.
También están los sindicatos violentos, el crimen organizado, y figuras públicas que ven en el periodismo una profesión “incómoda”.
La violencia contra representantes de medios de comunicación es un ataque directo a la libertad de expresión. Es el intento de inhibir el derecho a la información que tienen los ciudadanos, de acallar, con la violencia, a los ojos y oídos de la sociedad para evitar tener conocimiento o información sobre un hecho de interés público.
Desde EL IMPARCIAL demandamos a las autoridades algo muy simple: la aplicación de la ley, sanción contra agresiones y violentadores. Se configuran delitos como ataques a las vías de comunicación, el libre tránsito hasta amenazas, violencia verbal y física.
Solo apliquen la ley, nada más, pero nada menos.



































