Hoy 25 de diciembre, como lo registra nuestro calendario, se festeja el nacimiento de Jesús. Es el Día de Navidad y en todo el mundo que sigue la tradición judeo-cristiana se festeja esta importante fecha. En Oaxaca, es tiempo de ir a casa de amigos y familiares a compartir la alegría navideña, de dar el abrazo y los buenos deseos. En EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca no queremos quedarnos atrás, por el contrario, expresar en esta fecha a quienes nos han seguido con devoción, nuestra gratitud y reconocimiento. Que esta Navidad traiga consigo salud, bienestar y los mejores propósitos. En el aniversario del advenimiento del Redentor, que sea de unión familiar y regocijo. Que las diferencias –como dijimos ayer- se puedan superar; que los agravios no sean para siempre, sino pasajeros e intrascendentes. En fin, que en todos los hogares oaxaqueños reine la alegría y la solidaridad. Habrá quienes hoy lleguen al templo de su religión a pedir por mejores días; otros estarán en el panteón recordando a quienes ya se fueron y entregándoles un ramo de flores en recuerdo a sus enseñanzas, amistad, amor. No hay pues más palabras para compartir los sentimientos que entraña esta fecha memorable, que nos remonta a la más tierna infancia, con los regalos de Santa Claus y la alegría infantil de los nacimientos, las piñatas, los turrones y dulces regionales.
Muchos oaxaqueños que hemos pasado toda o la mayor parte de nuestras vidas en la capital extrañamos las calendas con las que amanecía este día; los carros alegóricos que circulaban por las principales calles de la ciudad, con bandas de música, cohetes, ruedas catarinas, silbatos y faroles. Cada barrio de la ciudad lucía su mejor presentación. Acompañaba las procesiones mucha gente que no tenía para la cena navideña y que encontraba en esta forma religiosa de expresarse, un aliciente para su pobreza. Las calendas terminaban en cada barrio muy entrada la madrugada del 25 de diciembre. Ahí los esperaban los padrinos y madrinas con un rico desayuno, tamales y los resabios de la cena de Nochebuena. Sin embargo, por esas decisiones oficiales que nadie entiende, las calendas fueron suspendidas, sin reparar en que se habían convertido en parte elemental de los festejos navideños y un gran atractivo turístico. Esperemos pues que en algún momento alguien las restablezca como uno de los atractivos de esta temporada. Deseamos a todos nuestros clientes, lectores, amigos, colaboradores, trabajadores y demás, una FELIZ NAVIDAD.
Urge reforzar equipo
Luego de los eventos poco agradables que se tuvieron con la visita presidencial, es más que oportuno que el gobernador Alejandro Murat vaya reforzando su equipo de trabajo. Tienen que reconocer lo que todo mundo ve: hay cercanos a él que ya no funcionan; que necesitan vocación de servicio y ponerse bien la camiseta y que, además, tener una mayor lealtad al que les ha dado la oportunidad de trabajar a su lado, es decir, el ejecutivo estatal. En el entorno de la política interna y pese a la experiencia del Secretario General de Gobierno, Héctor Anuar Mafud, la protesta perpetua deja muy mal parado al gobernador cuando se hace de manera inoportuna. Por ejemplo, el viernes pasado en el Centro de Convenciones se dieron cita grupos y personas con diversas protestas. Y no tienen otro camino, dado que ya es común que los problemas se vayan difiriendo sin darle la atención adecuada. Por ejemplo, las protestas en el Istmo de Tehuantepec durante la visita presidencial. En efecto, la reconstrucción después de los sismos de septiembre de 2017, es un capítulo pendiente. Cientos de juchitecos pasarán de nueva cuenta la Navidad entre lonas y mecates, todo porque los dos órdenes de gobierno, federal y estatal, no han sido capaces de reconstruir las viviendas afectadas.
El equipo de trabajo se advierte desinflado a dos años de haber iniciado la presente administración. Hay áreas acéfalas, como la Coordinación de Giras, que si bien son posiciones para gente cercana al ejecutivo, tiene al menos un mes que quedó sin titular. Para la visita presidencial –dicen algunos- se tuvo que improvisar. En el círculo íntimo hay quienes abjuran de vivir en Oaxaca. Con certeza es demasiado poco para sus ínfulas de virreyes. Del erario estatal viven, pero se la pasan despotricando de los oaxaqueños y de las costumbres. Hay que recordar por ejemplo, a la joven profesionista que labora aún en el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), que llamó “disfraz” al bellísimo traje istmeño. Es decir, no hay sensibilidad ni decoro. Lo que nadie entiende es la dilación del mismo gobernador en hacer los cambios y enroques que su gabinete necesita y exige a gritos. Tal parece que se aplica con meridiana claridad el Principio de Peter, o el porqué las cosas se hacen mal. Pero nada se puede hacer en tanto quien manda no asuma con propiedad y certidumbre su papel.
































