Experimentar en cabeza ajena es algo que la cuarta transformación aprendió viendo los reveses que sus antecesores en la Presidencia de la República tuvieron en el pasado.
Por esa sencilla razón, los altos mandos de MORENA no están dispuestos a sacrificar ninguna de sus fichas y prefieren aguantar la tempestad.
De ahí que los reclamos de la oposición y las eventuales pruebas que pudieran presentar sobre distintos personajes con prácticas de desvío de recursos, enriquecimiento ilícito, vínculos con el narcotráfico u otros delitos no tendrán ni siquiera el mínimo de atención por parte de las autoridades judiciales.
Nada de caer en trampas como las de los priistas que queriendo transparentar diversos asuntos llevaron a la cárcel e iniciaron expedientes a gobernadores como Javier Duarte, César Duarte, Roberto Borge, Jesús Reyna, entre otros, algo que la 4T no hará nunca.
Sabe que uno de los graves errores del priismo fue ese, mostrar que en sus entrañas permeaba la corrupción y la ambición, por lo que creyó necesario evidenciar a los infractores de la ley
Sin embargo, los electores al ver como caían unas y otras cabezas que en algún momento fueron mostradas como los políticos del futuro, prefirieron optar por otras alternativas.
Los escándalos de corrupción de la época de Enrique Peña Nieto fueron la alarma que se unió a otros factores que llevaron al PRI a perder los comicios y seguir en franca decadencia.
Por esa experiencia, de algo pueden estar seguros los gobernadores de Sinaloa, Rubén Rocha; Tamaulipas, Américo Villarreal; Chiapas, Rutilio Cruz Escandón; Marina del Pilar Ávila, Baja California y personajes como Mario Delgado y Adán Augusto López, además de los responsables de dilapidar recursos del INSABI, SEGALMEX y otras dependencias de que no habrá acción formal en su contra.
Eso sí, tampoco se pueden confiar demasiado, ya que la soga alrededor del cuello viene desde el extranjero y depende de los condicionamientos y las peticiones que vengan desde el extranjero.
Ya Ismael “Mayo” Zambada pactó con el gobierno de Estados Unidos para proveer de la información que requieran para frenar a los cárteles de la droga.
En su compromiso, Zambada reconoció que sobornó a políticos, policías y militares mexicanos para actuar impunemente.
Durante los próximos días se podrá ir aclarando el panorama y ver qué tanto de lo que diga Zambada y los hermanos Guzmán López se puede comprobar o simplemente quedará en dichos y versiones, sin la aportación de pruebas.


































