Desde el pasado martes 26 de marzo, al llamado de sus dirigentes, Eloy López Hernández y Genaro Martínez Morales, Secretario General y de Organización del Cártel 22, respectivamente, grupos minoritarios de maestros (as) de Oaxaca, fueron convocados a bloquear los accesos al edificio legislativo de San Lázaro en la Ciudad de México, como mecanismos de presión para intimidar a los y las legisladoras, que habrán de aprobar la minuta sobre la Reforma Educativa, que se someterá a la aprobación de dicho órgano legislativo. El método del bloqueo es común en el magisterio y le ha funcionado de maravilla. Impiden la reunión de la Comisión responsable como una forma de ir difiriendo la discusión y aprobación de la ley normativa que dará cuerpo a tan importante rubro. La idea de los maestros (as) disidentes de Oaxaca y su dirigencia, ha sido torpedear cualquier intento de aprobar una iniciativa que ponga en tela de juicio sus privilegios, sus prebendas y que los ponga en tela de juicio. Detrás de la obstinada cerrazón del Cártel como punta de lanza de la CNTE, está la idea de que se les otorgue el manejo de plazas, la nómina y otras canonjías que, insistimos, el Estado no debe permitir.
Es posible que dos años de ejercicio no hayan sido suficientes para que el gobernador Alejandro Murat entienda los efectos perniciosos que ha tenido a lo largo de 39 años la movilización perpetua de los maestros; para que asimile que el daño hecho a la educación que imparte el Estado ha sido irreversible y que el famosos Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca (PTEO), ha sido descalificado por especialistas, por su contenido ideológico más que formativo. Hoy se entiende que el torpedeo que padeció desde su aprobación la Reforma Educativa del ex presidente Enrique Peña Nieto, tenía un fin sectario y faccioso. A trancas y barrancas quiere el Cártel 22 que la nueva reforma sea hecha a modo, es decir, a sus propios intereses. Será –insistimos- un craso error del gobierno de la República y del Congreso de la Unión aprobar la citada reforma, con remiendos y agregados que la pongan al servicio de una disidencia que, está demostrado, no le apuesta a la educación sino a la mediocridad. Caer en el juego de la CNTE/Cártel 22, será un error histórico, que pondrá a este gobierno en el basurero de la historia. Los y las diputadas federales tienen aún tiempo de reflexionar sobre esta situación.
Viernes de Samaritana
A lo largo de la historia, pero particularmente desde el Siglo XIX, Oaxaca se ha caracterizado por ser una entidad con tradiciones profundamente arraigadas, algunas de ellas singulares y únicas en su género. Si bien es cierto que en el país hay muchas y reconocidas tradiciones, las nuestras son algo más que eso: van más allá de las fechas notables, festejos religiosos, ferias o conmemoraciones. Por ejemplo, en ninguna entidad más que en la nuestra, y en la capital del estado, se acostumbran los paseos florales de los Viernes de Cuaresma, en donde jovencitas de preparatoria muestran sus encantos en paseos por el Paseo Juárez “El Llano”, ante una multitud que al son de la marimba o de la banda de música, les obsequia flores, para después ser premiada ante un jurado que califica no la belleza, sino una simpatía que la hace singular. Ello está más allá de cuestiones de género o de ver a la mujer como instrumento. Es una forma respetuosa de ver a una mujer joven sin detrimento de quienes participan de manera espontánea en este tipo de eventos tradicionales, únicos en su género. Pero a lo que vamos es a esto: no existe, por lo que se sabe, una ciudad o estado en donde se lleven a cabo este tipo de eventos. Son pues, únicos y excepcionales.
Otro ejemplo también excepcional se celebra el día de hoy: el Viernes de Samaritana. En escuelas, parques públicos, templos católicos, oficinas de gobierno, mercados, hospitales y negocios privados, se celebra el pasaje bíblico de una mujer ofreciendo agua a Jesucristo. De esta suerte, habrá por doquier en la capital oaxaqueña, puestos de agua fresca de sabores: jamaica, chilacayota, horchata, de chía, melón, naranja, tamarindo, etc., que se ofrecerá de manera gratuita a quien haga un alto frente al puesto y solicite un vaso del agua de su preferencia. Vale la pena subrayar que esta tradición está más arraigada en la capital y en los Valles Centrales, aunque hay algunas comunidades de la Sierra Norte y Sur, que suelen acostumbrarla. Es más, aquí en nuestra casa editorial, EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, se ha acostumbrado realizar concursos, con los que se premia la preparación de las aguas, además de la dramatización del pasaje bíblico que da nombre a esta fecha. Para ello se dispondrá de lo necesario para llevar a cabo tan memorable fecha, insistimos, única en el país y tal vez en el mundo.

































