Es interesante cómo las cosas cambian en un tiempo relativamente corto. Parece mentira que apenas en marzo pasado el futuro parecía más que prometedor para el Mitómano de Macuspana y para el heredero de su poder amalgamado: Andy, a través de quien pretendía instaurar la dictadura MÁS que perfecta en México.
YA SE VEÍAN como una dinastía que superaría décadas en el poder, al estilo de la cubana o la recién colapsada venezolana. Sin lugar a dudas, López Obrador calculaba que con los años, se volvería éste, una especie de deidad a los ojos de los mexicanos -los enajenantes libros de texto para las escuelas públicas fueron reelaborados con este fin- y que su estirpe se perpetuaría, tal como sucede actualmente en Corea del Norte (la socialista, que no comunista).
LÓPEZ OBRADOR ya se visualizaba como un Kim Il-sung (quien llegó al poder en aquella nación en 1948) que a su muerte heredó el mando a su hijo Kim Jong-il, gobernante desde 1994 hasta 2011 (ESCAPARATE POLÍTICO 04/08/2023). Hoy, casi 80 años después, esa nación es gobernada por el nieto de la dinastía, Kim Jong-un, bajo una de las autocracias más “perfectas” que puedan existir.
EL CREADOR de contenido Alex Tienda narró en una serie de videos cómo un turista vive una visita a esa nación, donde la falta de libertad es inconmensurable. En todos los lugares se aprecian imágenes del gobernante, de su padre y de su abuelo, a este último con atribuciones de nacimiento divino. La prensa solo publica las “grandes” acciones diarias de su mandatario.
Salvo las rutas por las que recorre el autobús turístico, nadie puede ver otra calle; nadie conoce qué hay más allá de la ruta trazada (la parte bonita, pues). Es imposible ver la miseria y el hambre que narran los contados coreanos que lograron escapar de la península.
El influencer relataba que, pese a no hablar coreano ni entender nada, en tres días la propaganda estaba tan bien diseñada que casi “amaba” al líder.
ESE ERA EL MUNDO soñado por AMLO. En la fecha mencionada al principio, Andy todavía era visto como el heredero natural del poder de su padre; Sheinbaum se percibía como un mero puente para la cristalización de ese proyecto dinástico.
PARA LA HISTORIA quedó aquel festival-asamblea en el Zócalo de la Ciudad de México, donde la estrella indiscutible era ANDY y no SHEINBAUM. A ella incluso la desairaron miembros de la cúpula guinda, quienes ni notaron su arribo por estar embelesados tomándose la foto con el que proyectaban como el futuro presidente mexicano.
QUIÉN no recuerda cómo ni la entonces dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde; ni el entonces coordinador en el Senado, Adán Augusto López (hoy fuera de la posición de liderazgo, aunque aún con fuero y con presuntos señalamientos preocupantes); ni Ricardo Monreal, coordinador en la Cámara Baja; ni Manuel Velasco, coordinador del Partido Verde en la Cámara Alta, notaron la presencia de la hoy presidente por asegurar su lugar en la foto al lado de Andy, en ese momento secretario de organización del partido.
HOY, los avances en las investigaciones yanquis sobre la presunta alianza entre el crimen organizado y miembros de la 4T cambiaron totalmente el escenario. Primero, las aspiraciones del heredero se redujeron a mirar solo al posible gobierno de la CDMX; hoy, ya sin cargo, aspira a ocupar, dentro de casi año y medio, una diputación por Tabasco.
MIENTRAS el socialismo empobrecedor tocó fondo en Cuba -obligando a su régimen a ceder ante el mercado privado-, aquí los estólidos guindas querían llevarnos a ese miserable sistema sin propiedad privada. PENSABAN en convertirse en la dictadura más importante del siglo XXI, pero ya ven: el karma es imperdonable. Lo peor para ellos es que este tablero sea operado por una CLAUDIA SHEINBAUM que simula en el discurso defenderlos, pero que, en los hechos, se aprecia que está haciendo todo para entregarlos y salvarse a sí misma, ya lo verán.
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