Ozolotepec: Urge apoyo
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Editorial

Ozolotepec: Urge apoyo

 

La región de los Ozolotepec se ubica en la región montañosa más recóndita de la Sierra Sur. En una familia de pueblos: Santa María, Santo Domingo, San Gregorio, San Marcial, San Juan, San Francisco, Santa Cruz, San José y San Esteban Ozolotepec. Sus habitantes son gente emprendedora, ahora diezmada por la migración a los Estados Unidos de América. Están alejados de la cabecera de distrito, Miahuatlán de Porfirio Díaz. Durante décadas han esperado la atención y los programas de gobierno, pero muchos no han llegado. Ni siquiera caminos o carreteras decorosas. Y lo pudo constatar el gobernador Alejandro Murat el pasado jueves, cuando recorrió a pie los sinuosos caminos de la zona siniestrada por el sismo de 7.4 grados –así lo corrigió el Servicio Sismológico Nacional (SSN)- para verificar la devastación en más de ocho mil viviendas dañadas.

Se trata de una zona fría en la que durante las temporadas de lluvias queda materialmente aislada de los centros urbanos y más aún, de la capital del estado. Cuenta con una vasta riqueza forestal y, seguramente, mineral. Hay ahí una vena cultural que pocos han explorado, justamente porque no es de fácil acceso. Por ejemplo, la llamada Catedral de la Sierra en San Juan o la iglesia de Santa María Ozolotepec, tienen más de 300 años. En la década de los setentas, ambas fueron saqueadas de retablos y pintura valiosas. En otras poblaciones como San Esteban o Santa Cruz, el cultivo del café de altura ha sido parte de la supervivencia de muchas familias, al ubicarse en las cercanías de una cadena de fincas cafetaleras tradicionales.

Hoy, la zona de Ozolotepec está herida, lastimada, devastada. Miles de familias perdieron sus viviendas, su patrimonio. El sismo del martes 23 de junio hizo un cóctel letal con las intensas lluvias para el desgajamiento de cerros y deslaves, ocasionando la muerte de una decena de personas, heridas a otras más y, las ya citadas pérdidas materiales. Salvo iniciativas de grupos y organizaciones altruistas, no se ha escuchado alguna de parte oficial que haga conciencia en la sociedad civil al llamado de solidaridad para nuestros pueblos de la Sierra Sur. No le hace falta razón a aquellos que afirman que a veces la tragedia se ensaña con los que menos tienen. Es el caso de las comunidades ya citadas. Si vale la pena hacerlo, esperamos que una vez más salga a flote el buen corazón de los oaxaqueños. 

Normalidad lejana

El gobernador Alejandro Murat ha hecho llamado tras llamado, para no bajar la guardia frente a la pandemia de Covid-19. Seguimos en semáforo rojo, por el número diario de contagios y decesos y el mal sigue pendiendo sobre nosotros sin haber cedido ni un ápice. Ello implica que, como lo hemos mencionado en esta semana, sigamos aplicándonos las medidas sanitarias de prevención y sólo salir de casa cuando sea absolutamente necesario. Es impresionante la cantidad de muertes que hemos tenido, sobre todo desde principios del mes de junio. Lo grave es que ahora se sumó una nueva preocupación y tarea para el gobierno, a raíz del siniestro del pasado martes 23 de junio que dejó a su paso una estela de muerte y desolación. Las autoridades tendrán pues, un pie en contener la pandemia y otro en la solución de los daños que dejó el sismo de 7.5 grados.

Si bien es cierto nuestro sistema hospitalario no ha colapsado, cada vez es alarmante la cantidad de personas que han dado positivo de este gravísimo mal y, por tanto, requieren de atención médica en instituciones del Sector Salud. Sin embargo, hay personas que por ignorancia o por cerrazón siguen desafiando al citado virus, con el argumento de que no existe y de que es una invención. Lo grave es que han influido en sus círculos familiares o sociales para que adopten una actitud violenta frente a las tareas sanitarias que emprenden las autoridades. Son los casos de San Antonio de la Cal o San Dionisio Ocotepec, en donde las autoridades han sido objeto de agresiones físicas por personas que han recibido esos mensajes falsos y temerarios. La ignorancia se ha llevado a los extremos de impedir las tareas de fumigación, bajo el burdo argumento de que es para esparcir el virus.

La llamada “nueva normalidad” pues, es algo lejano. No existen hoy en día condiciones para retornar. Y suponemos que tardará algunas semanas más. El llamado gubernamental es a seguir cuidándonos y cuidando nuestro entorno familiar, laboral o vecinal. En los meses que lleva la pandemia se han perdido más de 540 vidas, como mencionamos antes. Pero también muchas esperanzas de que las cosas mejoren un poco, en lo que a economía se refiere. Ya hemos dicho de la catástrofe del pequeño comercio y de la pequeña y mediana empresa. Sin embargo, los constantes avisos del Sistema de Administración Tributaria (Sat), no han cesado, poniendo en entredicho a un sistema hacendario insensible y cerrado a las condiciones económicas de millones de mexicanos.