El presidencialismo fuerte no se ha ido | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

El presidencialismo fuerte no se ha ido

 


El presidencialismo es una forma de gobierno nacida en los Estados Unidos de Norteamérica, mediante la cual se elige a una persona para que sea la titular del Poder Ejecutivo. En este contexto el Presidente de la República actúa como Jefe de Estado y Jefe de Gobierno; en el primer caso representa a México ante la comunidad internacional, mientras que en el segundo, desarrolla la administración pública.
En teoría el Poder Ejecutivo tiene contrapesos, siendo en este caso el Poder Legislativo y el Poder Judicial. En una república democrática, impera el principio de división de poderes, para que ninguno de aquéllos concentre las tres funciones de manera unitaria.
Existen otros órganos públicos que favorecen el principio de la división de poderes. En este caso me refiero a los Órganos Constitucionales Autónomos, por ejemplo: el Banco de México, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, entre otros; los cuales han surgido para restarle facultades al Presidente de la República.
¿Por qué disminuir las facultades al titular del Ejecutivo? Porque a lo largo del siglo XX, México experimentó un presidencialismo fuerte, es decir, el Presidente de la República ejerció un poder autoritario, concentró en su investidura facultades legislativas y judiciales.
El Presidente de la República también poseía facultades metaconstitucionales, es decir, tomaba decisiones que no le concedía la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, verbigracia: designar gobernadores, legisladores, nombrar al sucesor que lo relevaría en la Presidencia de la República, entre otras. Era tanto poder concentrado en la figura presidencial, que existe una frase satírica que reflejaba aquellos tiempos, cuando el titular del Ejecutivo preguntaba la hora, los subordinados le decían: “la hora que usted diga señor Presidente”.
Los medios de comunicación tampoco escaparon al control de poder por parte del Presidente de la República. Cualquier periodista avezado que se atrevía a criticar la función presidencial, era detenido, intimidado o en su caso desaparecido por criticar al régimen. Si bien los medios de comunicación constitucionalmente no forman parte de la triada de poderes, sí representan un control de poder, porque informan y “transparentan” lo que realiza el Estado, es decir, influyen en la construcción de la opinión pública.
En el libro intitulado “Los periodistas”, se describen los actos de censura por parte del Estado hacia varios comunicadores como Vicente Leñero, Julio Scherer y otros más. Ante los ataques a los periódicos Excélsior y Uno más Uno, provenientes del gobierno encabezado por Luis Echeverría, surge el semanario Proceso. La época donde los medios de comunicación “aplaudían” todo lo que realizaba el Ejecutivo debe estar en el pasado, empero, vemos el fantasma del autoritarismo presidencial en las expresiones de AMLO al referirse a Proceso de la siguiente manera: “no se portó bien con nosotros; ya casi no lo leo”.
No señor Presidente, no puede haber medios de comunicación que tomen partido, esta situación no tiene cabida en el México del siglo XXI. Expresiones como la citada, son muestras de un retroceso a un presidencialismo fuerte que no se ha ido, que sigue tan vivo como en el siglo XX. Desde luego, que estas expresiones de autoritarismo e intolerancia no son exclusivas de este sexenio, habrá que recordar el procedimiento encabezado por Peña Nieto para designar a Meade, como candidato a la Presidencia en el 2018.
Nuevamente vemos expresiones y decisiones esquizofrénicas del gobierno de México. El discurso es superado por los hechos, la administración federal debe tener presente que, hoy gobierna, ha quedado atrás la campaña y haber sido oposición durante 12 años.
En tiempos convulsos de marcado autoritarismo, cabría recordar lo que expresó el escritor George Orwell: “el periodismo es publicar lo que alguien no quiere ver impreso. Todo lo demás son relaciones públicas”
Al final Usted tiene la mejor opinión…
Twitter: @EduardoBizuet