Los presagios son como anuncios de la tierra y del cielo | El Imparcial de Oaxaca
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¡Que conste.... los olvidados!

Los presagios son como anuncios de la tierra y del cielo

 


Los presagios son como anuncios de la tierra y del cielo y de lo que ya se fue y de lo que viene, están entre la vida y la muerte, si no sabes interpretar los presagios no hay que tocar los límites de la vida ni los inicios de la muerte, más vale quedar callado, observando lo que viene y lo que llega, los anuncios de si o de no, la tierra es celosa y el cielo es esponjoso, violento, brutal cuando la tierra se aferra o comienza a temblar, son los presagios y los anuncios y ahí llegan los brujos tratando de calmar los corajes y los dolores del parto. La tierra es bondadosa como lo es el cielo siempre y cuando no se le ofenda, y por eso, antes de sembrar, hay que hacer las oraciones a la tierra, a los cuatro puntos cardinales, al agua, a la tierra, al fuego y al viento y no se crea que es fácil y que no cuesta parte de la vida el hacer esto en cada temporada, y hay que hacerlo bien, poner la sangre de las aves, el copal, la mirra y la semilla, el aguardiente para calmar y dar alegría a los genios de la tierra, el humito, la mascada del peyote o del hongo y de las visiones y de los presagios que quiera ver o le dejen ver los amos del submundo al sembrador de ideas y de sueños y promesas y peticiones y conocedor de los presagios, es vital para el futuro.

Siempre hay un dios que observa y que mira, no se deja ni engañar ni sorprender por más ofrendas y mitotes que se hagan, él sabe de las verdaderas intenciones de los sembradores y de si cumplen o no sus promesas y por eso hay que llevar los frutos a la Guelaguetza y dar, siempre hay que dar como da la tierra aun cuando no se pida. Las verdolagas de pronto aparecen con las lluvias y los chapulines en la alfalfa o en el maíz, son distintos y se toman distinto y saben diferente y se les tiene que pedir perdón por comerlos y dar gracias por su sustento y así, también, caen las chicatanas, con su sabor de cielo y de tierra, sabor terroso que acompaña a las salsas, y sobre todo, a los sueños de todos para volar o encajarse en la tierra y ser más, muchas más, cada temporada.

La semilla crece en el silencio y en la oscuridad, como crecen los niños en la panza de la madre, como aparece el cogote de las cosas, como aparece de un día al otro la vaina del Cuajinicuil o el tomate de campo que nadie siembra o el quintonil o la hierba de conejo para dar sabor al frijol y así, en la voluntad del gran creador se van dando las cosas que alimentan a los hombres y dan la fuerza para continuar sembrando y esperando, rezando, contando historias para que no se pierdan en el tiempo, y los que vienen, sepan bien a bien de dónde y por qué razón están en esta tierra…uno puede dar una cara, pero el dios que observa no ve la cara ni los ojos ni las manos, se mete al corazón donde están todos los amores o desamores y los odios o las venganzas y las caricias y los llantos y las esperanzas y ahí están los verdaderos sentimientos, por eso los viejos no se dejan engañar, solamente ven con ojos de profundidad y llegan a los verdaderos sentimientos y ya… así se logran o no las cosechas y por eso las brujas saben interpretar los presagios y avisan de lo que va a pasar, ellos y ellas ven más allá, más allá de los montes o los mares y se sumen a las viejas grutas que les muestran las entrañas de la tierra y sus sentimientos o sus promesas no cumplidas o sus gracias, así, todos pueden decir que va a venir, pero nadie puede adivinar cuando estalla el volcán o tiembla la tierra, y por eso hay que observar el vuelo de los pájaros, y cuando callan y se asilencian es que algo pasara, y muchos, sienten los presagios, como Don Amado, que hasta se pone triste o sufre de mareos y dolores de cabeza y no sabe si temblará o pasará algo malo… pero de que sabe sabe… así es el presagio, se manifiesta con el que sabe, y como brujo, entiende lo que hay en el mundo y en el cielo y en el mar y en los ensueños…

Y así anuncian que están terminando los magueyes, que se termina el pulque y no se podrá tener más mezcal ni tequila ni sotol ni nada que emborrache y haga perder el mal humor o saque las palabras o que diga cómo se fue al infinito Quetzalcóatl y de cómo se perdió en las mareadas de la borrachera cuando tomó de más el agüita de los dioses. Todo tiene su presagio y por eso, poco a poco, se olvidan del pulque, se pierden los tlachiqueros y dejan de aspirar con sus guajes y de llegar al corazón del maguey para sacar el aguamiel y dejarlo fermentar, dando sus rezos a la virgen y cantando en el tinacal. Ya pocos saben cómo se toma el pulque bien a bien, no saben cómo sacarle el alacrán, ni como probar la fuerza de la baba con la fuerza de la tomada.

La bebida de los dioses no es para todos, y por esa razón, se terminan los magueyes, y muchos mixioteros, rompen sus pencas y matan la planta, porque no pueden esperar a que el maguey se desarrolle antes de sacar su flor y su mixiote que parece árbol saliendo de su entraña y florece con flores de varios colores y da miles y miles de semillas para que, al llover, vayan floreciendo. Antes, el maguey salían en cualquier parte, y después, vino el hombre y lo confinó a delimitar las tierras y los cascos y dejaban una parte para que se fueran creciendo entre el sol y poca agua, es bien noble la planta y se desarrolla, pero tiene sus tiempos y hay que caparlo para que no salga la flor y se pueda engordar el bulbo y se pueda raspar para ir sacando el agua miel y llevarlo a serenar y que se madure y se pueda salir del tinacal para ser la bebida de los dioses que calma las angustias de los hombres y les da sabor y fuerza y se combinan con las pulcatas entre el aserrín y las jícaras o los tornillos y sus combinaciones de piña, melón, piñón, avena y más, y muchos, dicen que apesta, y ¿qué bebida no apesta?, solamente el agua, las que emborrachan y sacan la palabra, todas apestan, es como un decir que cuiden la lengua, porque mata más la palabra por la ofensa que la bala… y ahí están bebiendo, haciendo bromas y llorando por nada y, a lo mejor, ellos, saben que llorar es bueno porque están despidiendo al pulque, porque ya no hay muchos magueyes y se pierde la costumbre y la tradición de la bebida de los dioses, y como Quetzalcóatl, se esfuma y se pierde… y solamente quedan las notas de algunos que van y raspan y sacan aguamiel y van a su tinacal y cantan a la madre tierra…