Mientras en gran parte del país el Día de las Madres se llena de flores, reuniones y celebraciones, en Oaxaca la fecha volvió a estar marcada por el dolor. Decenas de mujeres y familiares de personas desaparecidas salieron a las calles este 10 de mayo para recordarle a la sociedad y a las autoridades que para ellas no hay motivos de festejo.
La protesta se concentró frente al Palacio de Gobierno y en la Alameda de León, donde colectivos de búsqueda, madres de familia y familiares de víctimas instalaron una jornada de denuncia pública para visibilizar la crisis de desapariciones en la entidad.
Con pancartas, fichas de búsqueda, fotografías y consignas de exigencia, las manifestantes reiteraron que la ausencia de sus hijos ha convertido esta fecha en un día de memoria dolorosa, incertidumbre y exigencia de respuestas que no llegan.
UNA FECHA QUE SE TRANSFORMA EN PROTESTA
La movilización formó parte de las acciones que cada año realizan colectivos en distintas partes del país, bajo la consigna de que “no hay nada que celebrar” mientras persista la desaparición de personas.
En Oaxaca, las familias insistieron en que la falta de avances en las investigaciones ha obligado a muchas madres a convertirse en buscadoras, recorriendo comunidades, rastreando pistas y exigiendo por cuenta propia la localización de sus seres queridos.
La jornada no solo fue un acto simbólico, sino también un reclamo directo hacia las instituciones encargadas de la procuración de justicia, a las que acusan de lentitud, omisiones y falta de resultados.
CASOS QUE SIGUEN SIN RESPUESTA
Durante la manifestación fueron expuestos distintos casos de desaparición, entre ellos dos que reflejan la persistencia del problema en la entidad.
Uno de ellos es el de Jesús Alejandro González Gómez, de 36 años, desaparecido el 24 de enero de 2022 en la colonia Adolfo López Mateos, en Oaxaca de Juárez. De acuerdo con su ficha de búsqueda, presenta señas particulares como un lunar en el cuello, ausencia de un diente incisivo superior y una mancha café cerca de la ceja izquierda. Fue visto por última vez con sudadera negra con gorro, playera azul, bermuda beige y tenis azul marino.
El otro caso es el de Fausto Eduardo Villarreal Cruz, de 31 años, desaparecido el 4 de noviembre de 2024 en el barrio Lexio, en Villa de Zaachila. Entre sus características destaca la ausencia de la mano derecha, múltiples tatuajes —incluyendo la palabra “Duck” y figuras de payasos— y números marcados detrás de las orejas. Vestía bermuda café, playera amarilla sin mangas y tenis verdes al momento de su desaparición.
Ambos casos, señalaron los familiares, siguen sin una resolución clara, pese a las denuncias presentadas y a la colaboración con autoridades locales como la Fiscalía de Villa de Zaachila.
DOLOR QUE SE CONVIERTE EN EXIGENCIA
Las madres y familiares que participaron en la protesta coincidieron en que el paso del tiempo no disminuye el sufrimiento, sino que lo profundiza. La ausencia, dijeron, se vuelve más pesada en fechas como el 10 de mayo, cuando el contraste entre la celebración social y su realidad es más evidente.
La concentración frente al Palacio de Gobierno también buscó presionar a las autoridades estatales para fortalecer las acciones de búsqueda, agilizar las investigaciones y garantizar resultados concretos en los casos de personas desaparecidas.
En medio de consignas y muestras de resistencia, los colectivos reiteraron que seguirán en las calles mientras no haya verdad, justicia ni localización de sus familiares.









































