Pensar en colectivo y no en lo individual en tiempos de pandemia motivó a Miguel Ángel Ramos Jarquín a participar como voluntario en el Ensayo Clínico, Fase 3 de la vacuna contra Covid-19, en la búsqueda de una pronta solución que evite más contagios y decesos.
De 36 años de edad y originario de Oaxaca de Juárez, Miguel tenía el interés de participar desde que se anunció la fase de prueba y el registro de voluntarios, pero hasta esta semana pudo formar parte de este hecho histórico.
Director de Marketing desde hace dos años en la Red Osmo, la única que en el estado realiza el ensayo clínico de la fase 3, Miguel Ángel quiso predicar con el ejemplo y ser voluntario, después de invitar a familiares, amigos y conocidos a participar.
Además de la preocupación constante por sus padres y familia ante esta pandemia, otra de las motivaciones de Miguel fueron las pérdidas que tuvieron amigos y conocidos de algún ser querido, así como el interés de encontrar pronto una solución a esta problemática.
Expuso que el hecho de participar en un ensayo clínico, tiene la intención de ayudar a encontrar esa vacuna que tanto espera la población, con certidumbre de eficacia y que sea lo más pronto posible.
Miguel siguió el mismo procedimiento que el resto de los voluntarios: rellenó un formulario y firmó el consentimiento informado, donde le despejaron todas sus dudas antes de ingresar a las siguientes áreas.
Después del protocolo de información, continuó por el área de la historia clínica, donde se abordaron los antecedentes familiares, las enfermedades que ha padecido, entre otros datos. Posteriormente, continuó en la medición de la presión arterial, talla y peso, así como la toma de sangre y de signos vitales. Después le asignaron un número de participante en espera de tener acceso a la prueba de la vacuna contra el nuevo coronavirus y luego de la dosis se mantuvo en observación por al menos 30 minutos.
Al igual que al resto de voluntarios, la Clínica Osmo también brindó a Miguel un menú gourmet, le obsequiaron un termómetro para llevar el registro de su temperatura y una tarjeta con los números telefónicos a los que pudiera comunicarse ante cualquier reacción a la dosis.
“Los protocolos dan mucha seguridad y certeza; dan confianza y claridad”, añadió Miguel, después de reiterar que ser voluntario representa una oportunidad para encontrar la vacuna que tanto se necesita.
El integrante de la Red Osmo también encontró eco en varios amigos y familiares, a quienes invitó y decidieron participar en este ensayo, al mismo de recibir el apoyo y respaldo en la decisión que fue informada a sus padres y pareja.
“Para mí es poner un granito de arena para poder encontrar una vacuna contra esta enfermedad. Si esto puede prevenir varias muertes más, hagamos lo que esté a nuestro alcance”.
Para Miguel, compartir su experiencia es para mostrar de qué trata este proceso y la importancia de estar informados, a fin de que cada quien tome la decisión de participar en un ensayo clínico o no.





































