Aún y con la recién aprobada reforma a la Ley de Vías Generales de Comunicación que busca castigar con cárcel de hasta siete años y multas de hasta 44 mil 810 pesos a quien realice bloqueo de casetas o a quien restrinja parcial o totalmente el tránsito de los medios de transporte que circulan por las vías generales, en Oaxaca es letra muerta.
Y es que desde los primeros días del presente año, la caseta de Huitzo a cargo de Caminos y Puentes Federales (Capufe) ha sido tomada por supuestos manifestantes quienes asumen el “cobro” de los usuarios.
La víspera, el Senado de la República aprobó reformas a la Ley de Vías Generales de Comunicación para frenar el fenómeno de la toma de casetas y boteo en las diversas casetas de peaje del país.
Los cambios al artículo 533 de la citada ley, establece que las sanciones van de 3 meses a 7 años de prisión, con multas de 100 a 500 veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), es decir va de 8 mil 962 a 44 mil 810 pesos.
De acuerdo con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), las tomas de casetas lejos de ser protestas sociales, responden a intereses particulares.
De donde, ahora con la reforma no sólo será sancionado el bloqueo de casetas, sino también quienes interrumpan la prestación de servicio, operación o deterioro de las vías generales de comunicación o los medios de transporte, así como a quien restrinja de manera total o parcial el tránsito de los medios de transporte.
La reforma se turnó al Ejecutivo federal y se espera su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Sin embargo, el apoderamiento o toma de casetas se ha convertido en una práctica común en el estado, dado que al día varios grupos de personas u organizaciones realizan el cobro de una “cuota voluntaria” a cambio de permitir el paso.
Tan solo en la caseta de Huitzo el boteo no debe ser menor a los 50 pesos por parte de los automovilistas, pues en caso contrario no permiten el paso a los usuarios hasta que paguen.
A inicio de semana se reportó que un grupo de supuestos “enfermeros” se manifestaban en las inmediaciones de la caseta de cobro y efectuaban el clásico boteo, sin que intervinieran las fuerzas policiales estatales o federales.





































