Haca casi dos años Oaxaca fue uno de los estados del país en ser beneficiado con la entrega de un clorímetro que la Asociación Mexicana de Fibrosis Quística dio en comodato al Hospital de la Niñez Oaxaqueña. Sin embargo, el mal uso que se dio al aparato generó su pérdida desde noviembre de 2018.
Los casos sospechosos de fibrosis quística que detectaba el Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso” y otras unidades médicas, eran referidos al Hospital de la niñez para descartar o confirmar la enfermedad con el clorímetro, que no era utilizado debidamente y tuvo que ser regresado.
Con la confirmación de casos de fibrosis quística, los familiares de los menores de edad pudieron haber recibir atención especializada y los medicamentos necesarios para controlar el padecimiento, el cual puede generar una serie de complicaciones y menores esperanzas de vida si no es detectado a tiempo.
Durante una serie de pruebas que la Asociación Oaxaqueña de Fibrosis Quística “Arq. Raúl Guzmán Jaime” realizó ayer con apoyo de la Asociación Mexicana en atención a 8 menores de edad referidos desde el Hospital Civil, personal del nosocomio lamentó que Oaxaca perdiera el clorímetro que ahora se encuentra en Guadalajara.
Araceli Morales y María Magdalena Velasco, pediatra perinatóloga y neumóloga pediatra, respectivamente, acudieron ayer a las instalaciones de la asociación oaxaqueña con aquellos pacientes que dieron resultados positivos en fibrosis quística con el tamiz metabólico y otros procesos que en el nosocomio se realizan.
Ambas explicaron la importancia de contar con un clorímetro en la entidad, porque éste confirma o descarta los casos sospechosos y que pueden confundirse con otro tipo de enfermedades.
Daniel Arturo Hernández Morales, responsable del área de diagnóstico de la Asociación Mexicana de Fibrosis Quística, confirmó el retiro que se hizo del Clorímetro del Hospital de la Niñez, para enviarse a otro estado del país.
“El material y los reactivos se echaron a perder y un equipo tan costoso no puede ser desaprovechado, más cuando hay pacientes de otros estados del país donde requieren el equipo”, expuso Hernández Morales, luego del proceso que llevó a cabo para obtener muestras de sudor de los pacientes y trasladarlas a la capital del país, donde se cuenta con un clorímetro.
Una vez que se confirmen los casos, la Asociación Mexicana enviará los resultados a la filial Oaxaca, para dar aviso a los familiares de los menores de edad que no cuentan con seguridad social.
De acuerdo a personal médico, la fibrosis quística puede tener manifestaciones graves y otras apenas perceptibles hasta en la edad adulta. Entre las más evidentes se encuentran aquellas que muestran constantes infecciones respiratorias, diarrea crónica, sudoración excesiva, tos, aspecto delgado, incapacidad para ganar peso, sinusitis crónica y abdomen ligeramente abultado.
Beatriz Alicia Jiménez, de 35 años de edad, fue una de las madres y padres de familia que acudieron con sus hijos a la asociación oaxaqueña, para ser atendidos de manera gratuita y descartar o confirmar la fibrosis quística. Tan solo en una unidad particular, el proceso les saldría entre mil a 2 mil pesos.
La madre de familia explicó que su hijo de 7 años de edad se enferma de manera constante de las vías respiratorias, desde que nació. El diagnóstico médico fue asma, pero un estudio dio caso sospechoso de fibrosis quística.
“Mi hijo es muy enfermizo. Tiene nebulización constante y desde bebé padecía mucho reflujo; siempre se enferma y por eso vinimos aquí para que le hagan la muestra”, señala la madre del pequeño, a quien le prohíben jugar con agua y correr largas distancias por las complicaciones que éstas generan.
De acuerdo a la Asociación Mexicana de Fibrosis Quística, alrededor de 400 niños nacen cada año en México con este padecimiento; sin embargo, con los recursos e infraestructura actuales, solamente el 15% de ellos son diagnosticados con vida: el resto fallece antes de cumplir los 4 años de edad por complicaciones respiratorias y desnutrición.
Así también, se estima que existen actualmente en México alrededor de 3 mil niños con fibrosis quística, los cuales no tienen acceso a un tratamiento especializado.
“Actualmente gracias a un diagnóstico precoz y mejores formas de tratamiento, cada vez son más los pacientes que en México alcanzan la vida adulta plena y productiva. El tratamiento del paciente con FQ debe ser multidisciplinario y para toda la vida, representando un costo difícil de absorber para la mayoría de las familias que no cuentan con servicios de salud o seguridad social”.
Para la asociación, es necesario ampliar los recursos y mejorar la infraestructura actual, para que los pacientes alcancen una esperanza promedio de vida mayor a los 40 años.
Tan solo en 2018, los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) registraron 7 decesos por fibrosis quística, la cual se distingue por ser una enfermedad hereditaria, congénita, crónica e incurable, que afecta el tracto respiratorio y digestivo. De no detectarse a tiempo en los primeros días de recién nacido, la persona tiene probabilidades de morir durante la infancia o la adolescencia.










































