La dirigencia de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope) propuso un pacto económico social para el respaldo a pequeños empresarios y gente que pierda su empleo debido a la cancelación de la actividad económica.
Al considerar que más de 300 empleos están en riesgo debido al cierre de un aproximado de 80 bares y cantinas, expusieron que los gobiernos municipal, estatal y federal, deberán asumir una estrategia de apoyo.
Salvador Carlos López López detalló que el pacto que propondrán al gobernador, quien emitió la indicación del cierre de establecimientos por la fase 2, por el contagio del virus, contemple medidas básicas de respaldo.
El dirigente de la Canacope propuso la creación de un apoyo de fondo perdido para el personal que pierda su trabajo, reducción de impuestos, así como la condonación en un cien por ciento al Impuesto Sobre la Nómina y la reestructuración del Impuesto Cedular de Arrendamiento.
En este último, que los arrendatarios acuerden con los inquilinos reducir el precio de la renta por estos meses de contingencia.
El líder de la Canacope consideró que todas las cámaras empresariales, deberían sumarse a impulsar este pacto para beneficio de quienes están en riesgo de perder el patrimonio construido por años y para quienes pueden quedarse sin empleos.
Reservaciones ya pegan a Guelaguetza
Pedro Corres, dueño de un hotel en el centro de la ciudad, estimó que su ocupación está entre un 10 y 15 por ciento y con caída libre en las reservaciones para la Semana Santa e incluso, que ya llegan a alcanzar a la Guelaguetza.
“Las reservaciones se están cancelando, desde hace dos semanas no hay reservaciones e incluso, para meses próximos no hay nada”, comentó.
Eso aunado a las proyecciones nacionales e internaciones que estiman que el turismo dejará de venir por la situación económica mundial, “nos avecina un panorama fatal”, comentó.
Por eso, ni la Guelaguetza no es un aliciente debido al panorama epidemiológico.
Un bar de años en riesgo
Andrés Emilio Sánchez, dueño el bar La Giralda, con más de 60 años de existencia, dijo que esta contingencia pone en riesgo la permanencia de este establecimiento.
Ni siquiera en el 2006 tuvieron tanto temor de perder este patrimonio, como ahora, por las medidas anunciadas debido al Covid-19.
“Las determinaciones del gobernador dejan indefensos al sector empresarial, las cargas fiscales continuarán, las rentas también y no habrá ingresos”, comentó.
Aseguró que desde el inicio de las recomendaciones, la llegada de parroquianos disminuyó hasta llegar a porcentajes mínimos.
“Ya asumimos la sana distancia, colocando mesas distanciadas, ya tenemos un filtro de ingreso, pero ni eso nos ha ayudado. Queremos que no haya indicaciones tan drásticas”, comentó.
Ahora, con las indicaciones de cierre de bares y demás establecimientos, “vemos que nos irá muy mal”, comentó.





































