Al llamar a valorar el amor, el perdón y la misericordia, el arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, celebró este domingo el valor de las familias. Además de pedir por ellas para que la presencia de Dios nunca falte.
Desde la catedral metropolitana de Oaxaca y en compañía de cientos de familias que recordaron el festejo establecido oficialmente desde el 2006 en el país, el arzobispo también llamó a reflexionar sobre esta unidad social, pero desde la perspectiva tradicional de padres e hijos.
“La familia es un lugar donde tenemos que amar, donde tenemos que aprender a amar. Hoy se habla de muchas familias disfuncionales, que su familia no sea así, que en su hogar haya y se respire el amor. Deje que nuestro Dios y señor viva en su hogar para que lo vaya transformando, pida la intervención divina en su hogar, pero pídanla juntos”, expresó el arzobispo.
Durante la homilía dominical, monseñor se refirió a los roles de padres e hijos, además de las responsabilidades de cada integrante para mantener la unión. A los padres, les pidió echar mano de la misericordia y amor para perdonar a los hijos cuando estos han cometido errores.
Sin embargo, también pidió que como hijos no pongan “a prueba la misericordia y el perdón de nuestros papás, porque nuestros papás son limitados”.
Al récord que Dios no es limitado sino infinito, pero que esto no es así con las personas, el arzobispo cuestionó a los presentes si seguirán desobedeciendo a sus padres.
De hacerlo, dijo, ya es maldad y no se puede alcanzar más misericordia y perdón porque se está poniendo a prueba a quien no se debe de probar.
Monseñor también pidió no poner a prueba a la persona con la que se está en matrimonio.
“Al ser amado no se le debe de poner a prueba. Al ser amado se le ama… No la ponga a prueba porque está frente a una persona limitada en su misericordia, en su perdón y en su amor. Tampoco exija que le amen, solo exíjase a usted vivir el amor”, expresó monseñor, al recomendar que toda persona mejore para alcanzar la misericordia y el perdón.
Como parte del segundo domingo de Cuaresma, monseñor también convocó a vivir este periodo en la penitencia, el sacrificio y el amor.







































