La mayoría de las parteras de la entidad no cuenta con el respaldo del sector salud ante alguna complicación durante el parto y sufre discriminación constante, ante la falta de apoyo y reconocimiento a este saber milenario, afirmó la partera y también coeditora de la organización Nueve Lunas, Araceli Gil.
Previo al Encuentro de parteras de Oaxaca “Fortaleciendo nuestro camino”, reconoció que en los últimos cinco años se ha limitado la labor de las parteras y por tal motivo, su trabajo ha sido sesgado.
Aunque las autoridades han asegurado el apoyo a las parteras de Oaxaca, la integrante de Nueve Lunas aseguró que éste solo ha sido verbal, porque en los hechos no se ha notado.
Consideró que la falta de apoyo a las parteras genera retrasos de atención en los servicios de salud, sobre todo cuando se detecta alguna complicación. El personal médico se resiste a coordinar esfuerzos con las mujeres dedicadas a esta noble labor.
“Por eso este encuentro tiene muchos objetivos, como el discutir y hablar de cuáles son los obstáculos que enfrentamos como parteras, como el hecho de no tener respaldo de los centros de salud cuando las parteras tienen alguna complicación”, insistió.
Apenas en 2018, cuando también llevaron a cabo un encuentro, las parteras y organizaciones participantes alertaron sobre los riesgos de desaparición de este saber milenario y afirmaron estar ante un escenario en el que se apuesta por la desaparición de la partería por medio de múltiples formas de persecución y amenaza, así como la instauración de una cultura del miedo que promueve la idea de que el parto es un evento peligroso, donde se han impuesto mecanismos de regulación sobre las formas de nacer, violando de manera sistemática derechos colectivos y culturales de los pueblos.
En el Foro del año pasado, se encontraron con discursos institucionales y programas que ejercen control y violencia sobre los cuerpos de las mujeres, negando su derecho a decidir cómo, dónde y con quién partir.
“Incluso se les condiciona su acceso a programas sociales, orillándolas a la atención institucional, bajo la amenaza de perder tales apoyos. También se viola el derecho fundamental de los niños y niñas a la identidad, cuando se impide la expedición de certificados de nacimiento en los partos atendidos por parteras”.
Afirmaron que a las parteras les es negado el derecho a ejercer sus prácticas y preservar sus saberes.
“Vivimos cotidianamente situaciones de discriminación, invisibilización y exclusión. Asimismo, se pretende descalificar la legitimidad de las formas y procesos mediante los cuales transmitimos nuestros saberes a las siguientes generaciones de parteras”.
Señalaron que se ha minimizado el papel de las parteras y su lugar en la comunidad. Se ha promovido alrededor de la partería tradicional y en la tradición, la idea de que es una práctica insegura.
“Esto ha orillado a muchas parteras a adaptarse a las exigencias de las instituciones a vivir en la sombra o incluso a dejar de ser lo que son”, afirmaron.








































