Un grupo de familias provenientes de la comunidad de Loma Santa Cruz, en San Juan Mazatlán, se mantiene en plantón en el corredor del Palacio de Gobierno de Oaxaca. Arribaron en caravana durante la madrugada de este lunes, tras desplazarse por la violencia que, aseguran, persiste en los límites con Santo Domingo Petapa.
La escena refleja condiciones precarias: mujeres cargando a sus hijos, cobijas extendidas en el suelo y espacios improvisados para descansar. La ocupación del recinto público es, para ellos, la única vía visible para ser escuchados.
DESPLAZAMIENTO FORZADO Y OMISIÓN INSTITUCIONAL
Los manifestantes denuncian que el conflicto territorial entre comunidades ha derivado en episodios de violencia que los obligaron a abandonar sus hogares. A pesar de ello, sostienen que no han recibido atención efectiva por parte de las autoridades estatales ni federales.
El desplazamiento interno en regiones indígenas como la Mixe no es un fenómeno nuevo, pero continúa siendo insuficientemente documentado y atendido. La falta de mecanismos claros de protección y retorno agrava la vulnerabilidad de estas familias.
EXIGEN DIÁLOGO Y SOLUCIONES DE FONDO
Los desplazados demandan una intervención inmediata del gobierno para garantizar condiciones de seguridad y resolver el conflicto agrario que originó su salida. No se trata únicamente de asistencia humanitaria, advierten, sino de una solución estructural que evite nuevos desplazamientos.
Hasta el momento, no se ha informado de una mesa formal de diálogo ni de compromisos concretos por parte de las autoridades.
UNA CRISIS QUE SE REPITE
Este caso pone en evidencia un patrón recurrente en Oaxaca: disputas territoriales sin resolver que escalan a violencia, desplazamientos y protestas en la capital. La respuesta institucional suele llegar tarde o de forma parcial, lo que profundiza la desconfianza de las comunidades afectadas.









































