La constante exposición a los dispositivos electrónicos por las clases a distancia o el trabajo desde casa como consecuencia de la pandemia por Covid-19, ha generado un aumento de diferentes padecimientos visuales, sobre todo en menores de edad.
Aunque la emergencia sanitaria provocó un descenso en las consultas oftalmológicas por miedo a los contagios en el primer año de la pandemia, las clases en línea han generado un incremento de casos de miopía o endotropías, que se distinguen por “una anomalía visual por la desviación del globo ocular hacia la región nasal”.
La presidenta de la Asociación Oaxaqueña de Oftalmólogos, Gabriela Rendón Pulido, reconoció que la pandemia ha generado un gran aumento en el uso de tabletas, computadoras y celulares, con efectos a la salud que pueden ser irreversibles.
“Estos casos han aumentado y mucha de la consulta es por eso, a varios niños se les ha recetado lentes”, destacó, luego de señalar la importancia de detectar este tipo de padecimientos a tiempo, para el mejor desarrollo de los escolares.
Insistió en que estar frente a una computadora o celular tantas horas puede generar varios problemas, como la resequedad en los ojos, “que se siente como basuritas o arenillas en el ojo, molestias, cansancio, ganas de dormir o ardor”.
“Esto pasa porque estamos mucho tiempo en la computadora y el cerebro se olvida de parpadear. El parpadeo es un movimiento inconsciente que se hace varias veces por minuto. Pero como estamos tan metidos en la computadora, no parpadeamos adecuadamente, lo cual genera que la lágrima no esté en buenas condiciones y empiezan los problemas”, explicó.
Ante ello, sugirió seguir la regla “20, 20, 20”, la cual consiste en descansar cada 20 minutos por 20 segundos, para ver hacia una distancia de 20 pies (seis metros), a fin de que el cerebro se acuerde automáticamente de parpadear.
Recomendó también bajar el brillo a los dispositivos electrónicos y no verlos en la noche sin luz, sobre todo en los menores de edad, cuyos principales problemas pueden ser el desarrollo de miopías o endotropías irreversibles.
“Si estos problemas empiezan y lo detectan los padres a tiempo, es necesario quitarles el dispositivo para que los ojos vuelvan a su posición normal, pero cuando es de mucho tiempo y ya va avanzado, es irreversible”, destacó, al señalar la importancia de dosificar los dispositivos y utilizarlos solo cuando sean necesarios.





































