Durante las tres décadas del movimiento de la Sección 22 del magisterio oaxaqueño, ninguna dirigencia ha sido encabezada por una mujer ni en el segundo o tercer cargo más importante como de Organización y de Finanzas.
Actualmente, la Comisión Política que se integra de 14 personas, 2 son mujeres y 12 varones, lo cual pone en desventaja a la participación del sector femenino.
Asimismo, de 60 mujeres que integran el Comité Ejecutivo Seccional del sindicato, 12 están como titulares, pero sin llegar a ocupar la silla de lideresa, y eso, se mantiene a lo largo de los 30 años de lucha de la gremial.
Entre las carteras de mayor representación está Lucía Caballero López, secretaria de Alianza y Gestoría, quien reconoce que ser mujer le da limitantes para estar en un cien por ciento atenta a las actividades que le son conferidas.
“Las condiciones que tenemos al interior del gremio magisterial no son las mismas que la de los hombres; el hecho que seas nombrada parte de este comité implica que dejes a la familia, a la casa y por el sistema; los factores culturales y suspensión de salario crean las mínimas condiciones para tener un cargo sindical, limita la participación de las mujeres”, dijo.
Porque ser parte de la dirigencia es absorbente, significa trasladarse a la ciudad de Oaxaca, estar pendiente de los sucesos en las regiones, así como el abandono de la familia y al ser mujer, es más complicado que en el caso del varón, reflexionó.
“Ser parte del CES demanda el traslado de la familia a radicar a la ciudad de Oaxaca y de desatender a los hijos e hijas”, dijo la docente con 15 años de servicio.
Esos y otros elementos hacen que el número de trabajadoras de la educación como representantes sectoriales, delegacionales o regionales aún sea reducido.
Caballero López, de 45 años de edad, calificó como complicadas estas representaciones para las mujeres, aunque cuenten con el respeto de sus compañeros.




































