Comerciantes tienen urgencia en la Central de Abasto
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Comerciantes tienen urgencia en la Central de Abasto

La desconfianza reina en el ánimo de los locatarios que no creen en las promesas de gobierno pues aún no ven el apoyo

Comerciantes tienen urgencia en la Central de Abasto | El Imparcial de Oaxaca

“Si esperamos ayuda del gobierno, nos va a llevar un año reabrir nuestros negocios. Esto urge”, expresó Miguel Ángel Hernández, comerciante del Mercado de Abasto que perdió su patrimonio durante el incendio registrado la noche del 27 de mayo pasado y cuyo saldo fue de 300 locales afectados y cerca de 150 locatarios que perdieron su mercancía. 

El escenario no ha cambiado ocho días después del siniestro; restos de ropa quemados, plástico reducido a cenizas, así como estructuras llenas de tizne que dejó el fuego que inició aparentemente por una chispa de soldadura, según lo dieron a conocer las autoridades municipales. 

Miguel está por cumplir 70 años, esta mañana estaba en medio de las cenizas con un martillo entre sus manos para clavar unas láminas para iniciar la lenta reconstrucción de su espacios que tiene una superficie de poco menos de dos metros cuadrados, donde aún se observan residuos de desechables. 

Él prefirió no denunciar: “¿para qué, si la autoridad no va a investigar?”, lamentó con desconfianza sobre las indagatorias sobre lo sucedido hace unos días en el espacio comercial más grande de Oaxaca. 

En este mismo momento, una comitiva de peritos de la Fiscalía de Oaxaca, con las medidas sanitarias por la pandemia, estaba entre los puestos afectados, revisando estructuras y analizando posibles causas. 

“¿A quién cree usted que van a castigar?, ¿cómo van a saber quién provocó todo esto?, y quien salga, si es que resulta responsable, ¿cree usted que pueda pagar todo lo perdido?”, exclamó el señor quien tampoco cree en la existencia del coronavirus. 

Su espacio fue habilitado para la venta de platos, vasos, y demás utensilios de un solo uso. Se encuentra entre el pasillo que da a la zona de las artesanías con el área de comedor y pan. 

En ese lugar, poco a poco fueron creciendo en número los puestos irregulares  comerciales e incluso, en aquellos días cuando el Covid-19 no alteraba la vida normal de la entidad cada vez aparecían más y el paso de las personas se complicada porque tenían que evadir los puestos. 

Del trajín diario por esa zona del mercado “Margarita Maza”, sólo quedan las estructuras, el olor a quemado y la desolación de quienes lo perdieron todo y buscan la forma de recuperarse. 

No obstante, a unos pasos, como si nada hubiera pasado, estaba activa la venta de comida. El aroma de caldo de pollo recién preparado se entremezcló con la nostalgia y la desolación que convivían en el mismo entorno.

“No pase porque está prohibido, además que es peligroso por la estructura que está afectada y puede caerse”, recomiendan los comerciantes en las entradas a este andador de la zona. 

Desde su lugar, Don Miguel avanzaba rápido para reforzar sus láminas en la pared, su espacio se salva de la zona más colapsada. 

“Esto urge, todo se perdió y hay que volver a trabajar”, exclamó manteniéndose escéptico a los apoyos gubernamentales. 

Asimismo, entre los posibles motivos dijo que la autoridad quería que cerraran y ahora, “vea cómo estamos”, prosiguió el vendedor que lleva cerca de 50 años con su puesto en este mercado. 

“No fui a denunciar ni no haré, con la autoridad es pura mentira, nos van a engañar y nos van a traer un año con puras promesas”, dijo. 

Además, consideró que la visita del gobernador Alejandro Murat fue sorpresiva, sin conocimiento de los comerciantes. “Vino, se tomó la foto con quienes no apagaron el fuego”. 

En su memoria se quedó aquella noche de 27 de mayo, cuando hombres y mujeres del mercado salieron con cubetas, e incluso, una pipa particular llegó hasta la zona de flores para combatir el incendio. 

“Ellos fueron los que apagaron la lumbre, acarreamos agua de los sanitarios, hicimos todo lo posible y con ayuda de bomberos, pero no con los que se tomaron la foto”, expresó. 

Mientras tanto, personal de la Fiscalía General de Oaxaca estaba realizando las diligencias en la zona siniestrada, mismas que no ha concluido. 

Los afectados y afectadas, tuvieron hasta el miércoles para presentar la denuncia correspondiente para que se realicen las investigaciones y se proceda a integrarlos en el expediente correspondiente por afectaciones. 

Oficialmente, las autoridades reconocen que fueron 150 locales los afectados en este incendio que conmocionó la situación y de eso, ninguno ha regresado a la actividad normal, tampoco tienen para cuándo hacerlo, pero esperan, sea a la brevedad. 

MARY SEGUÍA EN EL RECUENTO DE DAÑOS

Mary García también andaba entre los escombros de su local, miraba azorada los restos de ropa de dama que vendía en su local para sostenerse a su familia económicamente. 

En su recuento, perdió unos 300 mil pesos de mercancía con el incendio que afectó a cientos de personas en sus ingresos diarios. 

Se trata de un patrimonio que me tomó construir durante 15 años, esfuerzo que realizó con su esposo y sus dos hijas pequeñas. “Era nuestra vida y  todo quedó hecho cenizas. Ahora estamos esperando que empiecen los apoyos para proceder a reactivar los comercios”, expresó.

Aseguró que todos los comerciantes están unidos para solicitar apoyos y recursos en este sentido. 

La señora volvió a su puesto que fue reducido a cenizas para verificar algunos datos, caminó entre la mercancía dañada. La comerciante comentó que cuando fue el gobernador un día después de los hechos, no tuvieron la oportunidad de acercarse, es más, tampoco salieron a bloquear el Periférico, ellos estaban contando los daños. 

Ahora, Mary García junto con otros comerciantes están tocando puertas para salir de las cenizas. “Esperamos que sí haya algún tipo de apoyo, y que no sea solamente una promesa de quienes deberían estar agilizando los procesos”, comentó. 

A la comerciante le comentaron que por parte de la autoridad municipal y la estatal, le comentaron que habría préstamos, aunque preferiría que fueran a fondo perdido porque no tendrían la forma de solventar los intereses. 

“Confiamos que no nos dejen solos, estamos ante una pérdida de nuestro patrimonio de los esfuerzos familiares”, expresó. 

 

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